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  • EL MENSAJE DE LA PRESIDENTA DE LIMUD BA

    EL MENSAJE DE LA PRESIDENTA DE LIMUD BA

    La convivencia no es una declaración. Es un hecho.

    Un hecho que construimos cada vez que generamos un espacio donde distintas voces pueden encontrarse sin necesidad de parecerse.

    Dentro del judaísmo convivimos con miradas, prácticas, historias y formas de pertenencia muy diversas: cultura, tradición, historia, espiritualidad, identidad o experiencia familiar. Esa diversidad no debilita nuestra comunidad. La vuelve más rica, más compleja y también más desafiante.

    Desde Limud hemos construido una plataforma de cultura judía para crear espacios donde todas esas voces puedan tener lugar, encontrarse y producir algo nuevo a través de propuestas masivas, abiertas y convocantes, capaces de reunir a miles de personas alrededor de la cultura judía.

    Rosh Hashaná Urbano es una de las expresiones más visibles de esa convicción. Una celebración que ocupa el espacio público, donde cada conversación, cada experiencia, cada exposición, cada olor, sabor y color forman parte del verdadero valor de nuestra cultura y de la continuidad judía.

    Buenos Aires tiene el privilegio de ser una de las pocas ciudades del mundo donde podemos celebrar públicamente nuestra identidad judía. Y debemos vivirlo con orgullo.

    Todo esto permite construir comunidad hoy pero, sobre todo, generar las condiciones para que haya comunidad mañana.

    Al comenzar 5787, el desafío es todavía mayor. En un tiempo de fragmentación y posiciones cada vez más rígidas, y en un mundo en el que tenemos el privilegio de celebrar nuestro judaísmo urbano, de a pie, necesitamos poner en valor los espacios capaces de reunir nuestras diferencias sin borrarlas.

    Al comenzar 5787, deseo que podamos construir una comunidad menos preocupada por definir quién pertenece y más comprometida con generar razones para querer pertenecer.

    Quizás allí esté una de las claves para construir futuro juntos.

    Shaná Tová Umetuká.

  • La complicidad del viejísimo continente

    La complicidad del viejísimo continente

    Desde ese día de holocausto que fue el 7 de octubre de 2023, los crímenes de guerra y la invasión territorial de Hamas despertaron un tsunami de antisemitismo. Y la increíble empatía con los victimarios en lugar de hacerlo con las víctimas. Montañas de millones de dólares de los enemigos de Israel y de los judíos como financistas y el fascismo de izquierda que se autopercibe progre, como ejecutor material, lograron gran ventaja en la batalla cultural por la información.
    Hay cientos de situaciones que me sorprendieron e indignaron. El rol nefasto de artistas como Rosalía, Samuel Jackson o Javier Bardem, por ejemplo. No debería ser gratis para aquellas celebridades que defienden a los grupos terroristas pro iraníes más sanguinarios y salvajes. Y menos para los que reivindican al propio Irán que asesina masivamente a su pueblo, que lo hambrea, lo tortura y castiga brutalmente la diversidad sexual y las libertades civiles de las mujeres.
    Pero por momentos, parece gratis.
    Pedro Porro recibió la medalla de campeón del mundo en New Jersey envuelto en la bandera de Palestina. Todo en línea con el corrupto antisemita de Pedro Sánchez. El primer ministro de España es el vocero más importante que tienen los ayatolas en Europa. Pero la mayoría —no todos, por suerte— de los líderes de países del viejo continente han callado y por lo tanto han otorgado. Otro ejemplo de mirar para otro lado como política de Estado fue Emmanuel Macron en Francia.
    Ideológicamente woke, temerosos de ser rechazados electoralmente por los miles y miles de inmigrantes de países musulmanes y suicidas culturales que le dan la razón a Oriana Fallaci, una gran mayoría de países ejerció un silencio cómplice. Ni siquiera se inmutaron con el bloqueo al estrecho de Ormuz, con los ataques misilísticos a los países árabes del Golfo Pérsico por parte de Irán o con el cierre de otras vías navegables por el Mar Rojo. Los más perjudicados fueron, además de Arabia Saudita y China, los integrantes de la Unión Europea.
    No les interesa defender los valores occidentales judeocristianos. No los espanta ni los moviliza la defensa de la democracia, la república y la libertad. Están paralizados de cobardía y especulación.
    Quedarán en la historia atravesados por el hecho de haber transformado a Europa en un viejo continente, cada vez más viejo y menos continente. Y sus liderazgos serán repudiados en las urnas más temprano que tarde.

  • Israel y la diáspora: ¿podemos volver a sentarnos juntos?

    Israel y la diáspora: ¿podemos volver a sentarnos juntos?

    Hace años que Israel y el mundo judío viven, y muchas veces sufren, una profunda polarización. Derecha e izquierda, religiosos y liberales, más y menos observantes, diferentes corrientes y visiones sobre qué significa ser judío y cuál debe ser el futuro de Israel. Las elecciones para la Knesset de octubre de 2026 no son una excepción: vuelven a poner sobre la mesa estas divisiones, que también atraviesan a nuestras comunidades de la diáspora.

    El desafío no es pensar todos igual. El desafío es poder seguir pensando juntos.

    En este contexto, el TH4, Tnuat Hamerkaz Haliberalit, la familia de Hanoar Hatzioni, tiene una responsabilidad histórica. Desde el nacimiento de Hanoar Hatzioni en Polonia, en la década de 1920, nuestra propuesta fue construir un puente entre distintos sectores del pueblo judío: entre tradición y modernidad, entre Israel y la diáspora, entre diferentes posiciones políticas y maneras de vivir nuestra identidad judía.

    Ese puente hoy es más necesario que nunca.

    En Argentina tenemos una enorme oportunidad y responsabilidad: fortalecer aquellos movimientos y organizaciones que ponen en el centro a las comunidades locales, conocen sus desafíos y trabajan para que la vida judía en la diáspora tenga futuro, identidad y voz propia.

    Que este Rosh Hashaná nos encuentre con la voluntad de volver a sentarnos alrededor de una misma mesa. No para borrar nuestras diferencias, sino para recordar que antes que segmentos, partidos o corrientes, somos parte de un mismo pueblo. La unión es uno de nuestros valores básicos y debemos volver a ponerla en el centro.

    Shaná Tová Umetuká. Que podamos construir juntos. Jazak Veematz!

  • EL AÑO QUE ARGENTINA PRESIDE LA IHRA

    EL AÑO QUE ARGENTINA PRESIDE LA IHRA

    El año 2026 nos encuentra frente a un escenario paradójico. Si bien la cresta de la ola de antisemitismo que siguió al 7 de octubre de 2023 parece haber disminuido en algunos ámbitos, el problema está lejos de haberse superado.

    Por el contrario, el piso de antisemitismo socialmente aceptado es hoy considerablemente más alto que antes. Lo vemos en presidentes de la región, como Gustavo Petro, que se permiten expresiones antisemitas que hasta hace pocos años hubieran sido impensables, y en universidades latinoamericanas que reproducen algunas de las peores conductas antisemitas observadas en sus pares de América del Norte. Son solo dos ejemplos, entre muchos otros, de hasta dónde se ha corrido el límite de lo socialmente tolerable.

    En este contexto, la lucha contra el antisemitismo no puede limitarse a reaccionar frente a los episodios más visibles. Es necesario fortalecer las políticas públicas e involucrar a los Estados y a las sociedades en una tarea que durante demasiado tiempo fue considerada un asunto exclusivo de las comunidades judías.

    Por eso, la presidencia argentina de la Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto (IHRA, por sus siglas en inglés) constituye un hito para nuestro país y para toda América Latina.

    La IHRA es un organismo intergubernamental que reúne a representantes de sus países miembros y a expertos para trabajar en pos de la memoria y la educación sobre el Holocausto y el genocidio de los Roma.

    Lo particular de esta organización es que no se trata de una institución judía. Los gobiernos que la integran, todos ellos democráticos, entienden que la memoria del Holocausto, la prevención del antisemitismo y la defensa de la convivencia no son responsabilidades de las comunidades judías, sino de cada sociedad y de la comunidad internacional en su conjunto.

    Argentina participa ininterrumpidamente de la IHRA desde 2002 y es miembro pleno desde 2006. Es, además, el único país latinoamericano con esta condición. A lo largo de 24 años y bajo gobiernos de distintos signos políticos, el país mantuvo su compromiso con la organización y su misión, consolidando una política de Estado. En el actual contexto de polarización política, esta continuidad adquiere un valor aún mayor.

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  • Tzfat: cuando Iom Kipur acercó el cielo a la tierra

    Tzfat: cuando Iom Kipur acercó el cielo a la tierra

    Hay experiencias que no se pueden explicar completamente con palabras. Se viven, quedan grabadas y, con el paso de los años, regresan a la memoria con una fuerza particular. Esta es la historia de una de ellas.

    1. El ascenso
    Nos encontrábamos en el Kibutz Ein Jarod, en el Emek Izreel, visitando a la legendaria tía Iehudit, pionera de la época jalutziana. Escuchábamos fascinados los intensos relatos de “aquellos días”, cuando se trabajaba de sol a sol en la desecación de pantanos, luchando al mismo tiempo contra el mosquito del paludismo y los ataques de los árabes de las aldeas cercanas. Eran tiempos de espíritus solidarios y de una visión histórica sin par. Mientras se desarrollaban sin pausa todas aquellas historias, un aroma penetrante envolvía nuestros sentidos. Afuera, las plantaciones de naranjas y pomelos; adentro, una mesa servida con toda clase de manjares y frutas nos provocaba vértigos de satisfacción por la exuberancia, producto del trabajo denodado de “aquellos días”. Justo a la hora convenida se presentó Efraim, el “Rey del Galil”, con su flamante Escort para conducirnos a la mística ciudad de Tzfat, una de las cuatro ciudades judías sagradas del pueblo de Israel: Hebrón, Jerusalén, Tiberíades y Tzfat.

    Debíamos apresurarnos, pues estábamos en Erev Iom Kipur y, en pocas horas más, teníamos previsto asistir a la ceremonia de Kol Nidré. Apenas el automóvil comenzó a trepar por las escarpadas montañas del Galil Haelión, empezamos a percibir una cadena de sensaciones peculiares que, de a poco, fue invadiendo todo nuestro ser.

    Allá, en lo alto, como una lograda Torre de Babel, apareció en su mágico esplendor la bella ciudad de Tzfat, sobresaliendo entre las nubes que la rodeaban, como desgajada de la realidad terrestre que recién habíamos dejado atrás. Así comenzaron los momentos espirituales más profundos de toda nuestra vida, que terminaron marcando nuestro destino en forma decisiva. Nos preparamos con bastante anticipación a la caída del sol, pues queríamos recorrer algunas de las históricas y muy conocidas sinagogas de Tzfat.

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  • Seguimos estando

    Seguimos estando

    Hay momentos en los que hacer periodismo deja de ser simplemente contar lo que sucede. Hay momentos en los que uno siente que tiene que estar ahí. Este año volví a Israel. Y volví distinto.
    No solamente porque Israel está atravesando uno de los momentos más difíciles de su historia. También porque caminar por sus calles, hablar con su gente, visitar lugares marcados por el dolor y escuchar historias que todavía buscan respuestas me hizo volver a pensar en algo que muchas veces damos por sentado: qué significa ser parte del pueblo judío.

    Durante estos días conocí personas que perdieron hijos, padres, hermanos y amigos. Escuché historias de soldados, de familias, de sobrevivientes y de personas que decidieron transformar el dolor en acción.

    Estuve frente a fotografías de jóvenes que tenían toda una vida por delante. Escuché los últimos mensajes de alguien que ya no está. Entré en una casa convertida en museo para que una hija no muera dos veces. Y también vi algo que resulta difícil explicar con palabras: la vida sigue. Israel sigue.

    Los chicos siguen yendo a la escuela. Las familias siguen caminando. Las mesas siguen preparándose. Se siguen celebrando cumpleaños. Se siguen haciendo planes. Se sigue soñando.
    No porque se haya olvidado el dolor. Todo lo contrario. Se sigue viviendo a pesar del dolor. Y quizás eso sea una de las formas más profundas de resistencia.

    Este Rosh Hashaná nos encuentra, una vez más, con demasiadas preguntas y pocas respuestas.
    Nos encuentra con una guerra que todavía no terminó, con familias que siguen esperando a sus seres queridos, con comunidades judías de todo el mundo enfrentando un antisemitismo que ya no se esconde y con una sociedad israelí que todavía intenta reconstruirse después de aquel 7 de octubre que cambió para siempre nuestra historia reciente.

    También nos encuentra divididos. Y eso debería preocuparnos. Porque podemos pensar diferente. Podemos discutir. Podemos tener posiciones distintas sobre Israel, sobre su gobierno, sobre la guerra y sobre el futuro. Pero hay algo que no deberíamos perder nunca: la conciencia de que somos un mismo pueblo. Un pueblo diverso, complejo, contradictorio y apasionado. Pero un pueblo.

    Desde Vis á Vis intentamos hacer nuestro trabajo en ese contexto: informar, preguntar, incomodar cuando corresponde, denunciar el

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  • Creer en tu vida.

    Creer en tu vida.

    Rosh Hashaná nos enfrenta al paso del tiempo. Al paso de los años.
    En el final de los días de Moisés, el maestro recuerda lo que trae los años. Las luces y las sombras que trae el tiempo.
    Tiempos de Brajá y tiempos de tormenta. De sol y de lluvias. De caídas y de alegrías. Comienza con una hermosa lista de bendiciones que nos trae la vida y los años.

    Nos habla de la tierra buena, de campos verdes y amaneceres infinitos.
    Pero también nos recuerda que los años traen días oscuros. Y esos días, tapan la luz de todos los demás. Tiempos en que nos cuesta ver, nos cuesta seguir, nos cuesta vivir.

    Sobre el final de esas palabras, el eterno maestro nos trae algo que es quizá el peor de todos los males:
    “LO TAAMIN BEJAIEJA: No creer en tu propia vida”.

    No creer en nuestra propia vida implica perder la noción del sentido, del para qué.
    Muchas veces nos llenamos la agenda, nos cargamos de compromisos, nos perdemos en el celular o nos escondemos acumulando cosas materiales, sólo para no enfrentar la crisis espiritual de este tiempo: si acaso creemos en nuestra vida.
    Si somos quienes queremos ser. Si nos sabemos genuinos, verdaderos.
    Si acaso tiene sentido nuestra existencia.

    Quisiera compartirles esta noche lo que enseña sobre esto el más grande experto en la búsqueda de sentido, Viktor Frankl.
    Frankl dice que tres cosas le pueden entregar sentido a la vida:
    UNA MISIÓN, el AMOR y el SUFRIMIENTO.

    1 – MISION – Encontramos sentido cuando descubrimos una misión.
    Una misión es entregarte a algo que es más grande que vos.
    En 1897 se reunieron 200 delegados judíos de todo el mundo convocados por un sueño. Fue el 1er Congreso Sionista en Basilea fundado por Theodoro Herzl. Lo hicieron porque creían en algo. Porque estaban convencidos que podían cambiar sus vidas.

    Vivían en condiciones miserables, inimaginables para nosotros. De persecución, exilio, discriminación, segregación, desamparo, pogromos y hambre. Pero sentían y creían que cambiarían el mundo. Y lo hicieron. Sintieron que ellos eran una causa.

    Cuando terminó el congreso, Herzl escribió en su diario que en 50 años el Estado de Israel que estaban soñando en ese Congreso sería real. 50 años y 6 meses después Ben Gurión declaraba la Independencia. Fue gracias a que

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  • El mensaje del representante del Frente Sionista Liberal Herut Argentina en Córdoba

    El mensaje del representante del Frente Sionista Liberal Herut Argentina en Córdoba

    Desde el Frente Sionista Liberal Herut Argentina les hacemos llegar a nuestros hermanos en Israel y a toda la Comunidad judía un Shaná Tová Umetuká, feliz 5786.

    En este nuevo Año dirigimos nuestra mirada con orgullo hacia el Estado de Israel, sus habitantes, sus soldados, hombres y mujeres que defienden con su vida la existencia del Estado y la de todo el pueblo judío. Israel seguirá por siempre siendo faro de luz para el mundo.

    Única democracia en Medio Oriente. Hoy uno de los países más felices del mundo. Líder en  ciencia y tecnología.

    Con inmensa alegría reafirmamos el legado de nuestro mentor Zeev Jabotinsky: ”El Sionismo es intrínsecamente moral y justo”.

  • El Shofar acusa…Rabinos y líderes cuyo ego hiere a la Comunidad

    El Shofar acusa…Rabinos y líderes cuyo ego hiere a la Comunidad

    Llega Rosh Hashaná y con él, el sonido del shofar. No es melodía, es un corte en el aire que nos obliga a despertar, a pensar y a hacer un balance de nuestro año. El Año Nuevo Judío no es espuma de brindis; es un espejo que nos pregunta quiénes fuimos, qué hicimos, qué dejamos de hacer, no solo como personas, sino también como comunidad.

    El 7 de octubre de 2023 nos recordó que seguimos siendo el blanco de miles de odios en todo el mundo. Pero también debería recordarnos que ese odio no se combate con grietas internas. Es tiempo de pensar en serio que el otro (el que reza distinto, el que vota distinto, el que ama distinto) no es un enemigo. Solo tiene una manera distinta de ser o vivir su judaísmo, y en esa diferencia está la posibilidad de construir algo más grande que cualquiera de nuestros egos.

    Casi dos años después, todavía hay 50 rehenes. Algunos con vida…rostros que el mundo archivó como si fueran un “tema pasado”, pero que para nosotros siguen siendo presente, ausencia, vigilia y reclamo para que vuelvan ya.

    Apoyar a Israel no es solo decir que tiene derecho a defenderse de los ataques, es también luchar contra el terrorismo y contra quienes eligieron la muerte como bandera. Rechazo esa facilidad con la que algunos usan la palabra “genocidio” como un eslogan vacío, para borrar contextos, relatos y dolores. 

    Como judío LGBTQ+, vivo estas fracturas en carne propia. Este año llegué a Israel el 12 de junio a las 16 hs, porque el día 13 era la Marcha del Orgullo Gay en Tel Aviv. Habíamos viajado para celebrar la vida en un lugar donde esa celebración no es la norma en casi ningún rincón de Medio Oriente. Esa misma noche se desató la guerra con Irán. Sirenas. Misiles. Correr a los refugios. La sensación densa del encierro. 

    Mi grupo, en shock. Nuestros seres queridos en Argentina y otros lugares del mundo estaban con el corazón en la mano. Nuestra familia, nuestras amistades; nadie desde lejos encontraba manera de estar en paz. Sirenas que se activaban, aplicaciones de celulares que sonaban a cualquier hora y había que salir corriendo a protegerse.

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