antisemitismo, contar las historias que muchas veces no llegan a los grandes medios y, sobre todo, mantener abierto un espacio para la comunidad judía argentina.
No siempre es fácil. Pero después de todo lo que vi y escuché este año, hay algo que tengo todavía más claro. Tenemos que seguir estando. Estar por Israel. Estar por la comunidad. Estar por quienes no pueden hablar. Estar por quienes fueron asesinados. Estar por quienes todavía esperan. Estar por quienes todos los días trabajan para reconstruir. Estar por mis hijos, mis nietos y las próximas generaciones.
Porque ellos tienen que recibir una identidad judía que no esté construida solamente desde el miedo, sino también desde el orgullo. Que sepan quiénes somos. Que sepan de dónde venimos. Que conozcan nuestra historia. Y que entiendan que ser judío no es solamente recordar lo que nos hicieron. También es seguir construyendo lo que somos. Quizás por eso Rosh Hashaná tenga hoy un significado todavía más profundo. Es tiempo de mirar hacia atrás, pero también de preguntarnos qué queremos construir hacia adelante.
Desde Vis á Vis quiero agradecerles a quienes nos leen, nos acompañan, nos critican, nos cuestionan y nos ayudan a seguir. Porque un medio de comunicación también es una comunidad. Y esta revista es, de alguna manera, una fotografía del momento que nos toca vivir. Una fotografía con dolor, sí. Pero también con esperanza.
Que este nuevo año nos encuentre más unidos. Que podamos volver a abrazarnos sin miedo. Que los que esperan puedan reencontrarse. Que Israel pueda recuperar la tranquilidad. Que nuestros hermanos en la diáspora puedan vivir su judaísmo con orgullo y sin temor. Y que nunca perdamos la capacidad de mirar hacia adelante.
Shaná Tová Umetuká.
Que tengamos un año de salud, paz, unidad y esperanza.
Y que, pase lo que pase, sigamos estando.

