la IHRA a América Latina y acercar América Latina a la IHRA.
La oportunidad es histórica. Si la pertenencia a la IHRA está reservada a democracias, América Latina es una de las regiones del mundo con mayor potencial para ampliar el alcance de la organización. Pero esa expansión no puede ser solamente institucional. Los países de la región deben asumir un compromiso mayor con la memoria de la Shoá, la prevención y el combate del antisemitismo, la lucha contra el antigitanismo y la construcción de sociedades capaces de reconocer y enfrentar las distintas formas de odio.
La presidencia argentina nos brinda algo más que un reconocimiento internacional: nos permite acercar al resto de la región las herramientas, conocimientos y experiencias desarrollados por la IHRA. Llevar estos recursos a gobiernos, universidades, instituciones educativas y organizaciones de la sociedad civil será fundamental para transformar el trabajo de la organización en políticas y acciones concretas.
Hubo mucho esfuerzo para que esta presidencia fuera posible. Ahora tenemos la responsabilidad de aprovecharla al máximo.
Si al finalizar 2026 más países latinoamericanos conocen, utilizan y adoptan las herramientas de la IHRA y asumen un compromiso más firme frente al antisemitismo y otras formas de odio, la presidencia argentina habrá dejado un legado que trascenderá largamente este año.

