Israel y la diáspora: ¿podemos volver a sentarnos juntos?

Saludo de Hanoar Hatzioni y Tnuat Hamercaz Haliberalit

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Hace años que Israel y el mundo judío viven, y muchas veces sufren, una profunda polarización. Derecha e izquierda, religiosos y liberales, más y menos observantes, diferentes corrientes y visiones sobre qué significa ser judío y cuál debe ser el futuro de Israel. Las elecciones para la Knesset de octubre de 2026 no son una excepción: vuelven a poner sobre la mesa estas divisiones, que también atraviesan a nuestras comunidades de la diáspora.

El desafío no es pensar todos igual. El desafío es poder seguir pensando juntos.

En este contexto, el TH4, Tnuat Hamerkaz Haliberalit, la familia de Hanoar Hatzioni, tiene una responsabilidad histórica. Desde el nacimiento de Hanoar Hatzioni en Polonia, en la década de 1920, nuestra propuesta fue construir un puente entre distintos sectores del pueblo judío: entre tradición y modernidad, entre Israel y la diáspora, entre diferentes posiciones políticas y maneras de vivir nuestra identidad judía.

Ese puente hoy es más necesario que nunca.

En Argentina tenemos una enorme oportunidad y responsabilidad: fortalecer aquellos movimientos y organizaciones que ponen en el centro a las comunidades locales, conocen sus desafíos y trabajan para que la vida judía en la diáspora tenga futuro, identidad y voz propia.

Que este Rosh Hashaná nos encuentre con la voluntad de volver a sentarnos alrededor de una misma mesa. No para borrar nuestras diferencias, sino para recordar que antes que segmentos, partidos o corrientes, somos parte de un mismo pueblo. La unión es uno de nuestros valores básicos y debemos volver a ponerla en el centro.

Shaná Tová Umetuká. Que podamos construir juntos. Jazak Veematz!