La presidencia de la IHRA es rotativa y dura un año. El país que la ejerce se convierte en anfitrión de dos reuniones plenarias. Dado que la mayoría de sus integrantes son europeos, la participación argentina nunca fue particularmente numerosa, tanto por las distancias como por los costos. Sin embargo, jamás pasó desapercibida, gracias al compromiso de sus representantes y, especialmente, al trabajo del llamado Capítulo Local, integrado por la Cancillería, Educación y Derechos Humanos y organizaciones locales, judías y no judías, comprometidas con la preservación de la memoria y la educación sobre el Holocausto y el genocidio de los Roma.
Una de las principales fortalezas de la IHRA reside en la combinación entre gobiernos y expertos. Los especialistas trabajan en grupos y comités técnicos, desarrollan herramientas y recomendaciones y las elevan al plenario, donde los representantes de los gobiernos las analizan y aprueban. Así, el trabajo de la organización se traduce en instrumentos concretos que luego pueden ser adoptados y utilizados por cada Estado.
Entre ellos se encuentran las recomendaciones para enseñar y aprender sobre el Holocausto, que se actualizan periódicamente; las recomendaciones para la enseñanza sobre el genocidio de los Roma; la guía para la protección de sitios y memoriales; y las definiciones de distorsión y negación del Holocausto, antisemitismo y antigitanismo. Estas últimas tres herramientas fueron adoptadas por Argentina e incorporadas a su ordenamiento jurídico interno.
En el plenario celebrado en Londres en 2024, Argentina fue elegida para presidir la organización durante 2026. Es la primera vez en la historia de la IHRA que nuestro país ejerce esta responsabilidad y, además, la primera ocasión en que sus expertos y delegados cruzaron el Ecuador y el océano para celebrar una reunión plenaria en el extremo sur del continente.
La presidencia recayó, por decisión presidencial, en Marcelo Mindlin, titular del Museo del Holocausto de Buenos Aires. Entre el 31 de mayo y el 4 de junio se desarrolló el primero de los dos plenarios que tendrán lugar durante este año. En su jornada inaugural, el Centro Simon Wiesenthal tuvo el honor de organizar la conferencia preliminar, en la que 250 delegados pudieron conocer la experiencia argentina en la aplicación de la Definición de Antisemitismo, a diez años de su adopción.
La secretaria general de la IHRA, Michaela Küchler, destacó que se trató de una conferencia diferente, orientada a presentar soluciones a problemas concretos y no solamente casos teóricos o estudios académicos. Frente al crecimiento actual del antisemitismo, el desafío no es únicamente comprender el fenómeno, sino desarrollar herramientas eficaces para enfrentarlo.
En noviembre recibiremos nuevamente a los delegados de los países miembros. Será entonces una oportunidad para dar un paso más y cumplir con el gran objetivo que se propuso el equipo argentino: acercar

