2. El recorrido
Iniciamos nuestra caminata por las angostas callejuelas de Tzfat. Ni un solo automóvil podía verse en movimiento por las calles. La terminal
de ómnibus ya estaba clausurada desde hacía largo rato y las estaciones de servicio se encontraban desiertas.
Fue hermoso poder acompañar a las innumerables familias, padres e hijos, que como hongos brotaban de todos lados, dirigiéndose a sus respectivas sinagogas.
Muchos vestían impecables trajes, corbatas y sombreros. En la mano o bajo el hombro portaban una bolsita con distintos grabados dorados o plateados que contenían el Majzor y el Talit.
Algunos vestían todo de blanco, con turbantes bajos también blancos, y al caminar movían los enrulados y ensortijados “peot” que, bulliciosamente, pendían de sus cabelleras.
Las mujeres, con blusas blancas relucientes y polleras de distintos colores, caminaban cuchicheando entre ellas y saludando a todos los conocidos.
Las callejuelas de Tzfat se fueron llenando de caminantes de todas las edades y de todas las procedencias imaginables, listos para afrontar el “Día del Perdón”, en un clima de solemnidad y respeto.
Así fue como llegamos a la sinagoga Maran Beit Iosef, donde Rabí Iosef Caro redactó el Shulján Aruj, una de las sinagogas que se mantuvieron en plena y permanente actividad durante más de quinientos años.
Sencilla y solemne a la vez, la iluminación resaltaba el color azul cielo de sus ventanas, puertas, púlpito y sillas. La congregación ya se estaba reuniendo para la gran ceremonia.
Seguimos un poco más y nos encontramos con una de las sinagogas más antiguas y modestas de Tzfat, Hatzadik Halabán, que no fuera afectada por el terremoto de 1759.
Humilde, pero con expresión de fuerza, las luces reflejaban el color blanco nube de sus columnas, paredes y barandas.
Palmeras, cítaras y cuernos —shofarim— pintados por doquier resaltaban el ambiente, ya casi lleno de fieles y concurrentes al acto.
Finalmente llegamos a nuestra sinagoga, Beit Hakneset HaArí Hakadosh, la sinagoga santa de los ashkenazim, con bóvedas cruzadas por aristas uniformes.
Data del siglo XVI. Fue destruida por el terremoto de 1759 y restaurada en 1816.
Los distintos tonos de marrón y beige realzaban en general toda la sinagoga, pero destacaban especialmente la zona del Aron

