No son unos días más en el calendario, sino un tiempo que se abre para nosotros en el tiempo.
El sonido del shofar nos despierta del letargo y nos recuerda que la vida puede transformarse, que cada palabra y cada gesto importan.
En estas jornadas se entrelazan teshuvá, tefilá y tzedaká como caminos de retorno, de conexión y de compromiso con el otro.
El Talmud enseña: “Todo aquel que perdona a los demás, es perdonado desde el Cielo” (Rosh Hashaná 17a), subrayando que la verdadera renovación surge del encuentro humano, del saber pedir perdón y también del saber otorgarlo.
Este año, en el Centro Hebreo Ioná nos guía el lema «Ajshav – Ahora». Porque no hay que esperar un futuro lejano para cambiar: la oportunidad está en este instante, en cómo hablamos, en cómo elegimos construir comunidad, en cómo abrazamos la esperanza y en cómo entendemos que solamente estando juntos podemos atravesar cada una de nuestras tormentas. Que estos días sagrados nos encuentren con la fuerza necesaria para transformar, con humildad para reconocer y con unidad para escribir juntos un año de bendición y, de una vez por todas, con todos nuestros hermanos en casa.
Shana Tova Umetuka












