su yugo, y también de los países democráticos y los recargados de inmigrantes musulmanes con miedo a la reacción de esa población, que tienen una lectura errónea de los derechos humanos más humanos para unos que para otros…los judíos.
Los judíos nunca dejaron de celebrar sus fiestas aún en los campos de concentración y exterminio con un mendrugo de pan o de memoria, encendieron una vela imaginaria mirando a las estrellas o con un rayo de sol y hambrientos saborearon de memoria la mesa familiar, la sinagoga, la comunidad.
Y este Año Nueva Judío 5786 seguiremos celebrando con nuestra fuerza espiritual la admiración de nuestros soldados, y esperando a los rehenes que son el resumen del máximo ser judío al que hay capturarlo, esconderlo, canjearlo como si fuera una mercadería por delincuentes, hay que torturarlo y hambrearlo al igual que en la Shoá.
¡Shaná Tová no tan Metuká!

