– El fin de la guerra y la vuelta a casa de los secuestrados.
– Paz en Medio Oriente y la construcción de fronteras seguras, pensando en cooperación y no en destrucción.
– Que nuestros estudiantes y docentes no tengan miedo de ir a sus universidades.
– Que podamos identificarnos como lo que somos sin miedo en las calles del mundo.
También reflexionamos sobre aquellas metas a lograr en nuestra región:
– Una fructífera presidencia argentina de la Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto, que sirva para contagiar otros países del continente, tanto en la adopción de la definición como en el deseo de participar de tal organismo.
– Que se condene a quienes tienen iniciadas causas por antisemitismo.
– Que en las próximas elecciones regionales, las sociedades latinoamericanas cambien aquellos gobiernos que han tomado el antisemitismo como política de estado.
Y finalmente, un deseo personal: que usted, lector o lectora, encuentre en este nuevo año la fuerza para concretar sus proyectos y alcanzar sus metas.
Shaná Tová Umetuká

