Autor: mavictoriagallo

  • Rosh Hashaná 5786 – Un año de verdad y compromiso

    Rosh Hashaná 5786 – Un año de verdad y compromiso

    Este Rosh Hashaná llega con el peso imborrable del 7 de octubre, fecha en la que el terrorismo mostró al mundo su rostro más inhumano. No fue un hecho aislado, sino parte de un viejo odio que hoy busca copar la opinión pública mundial con un relato distorsionado, intentando convertirlo en un discurso aceptable contra Israel y el pueblo judío.

    Como comunidad, tenemos la responsabilidad de amplificar un mensaje claro e irrenunciable: el derecho de Israel a existir, vivir y prosperar en paz. Este derecho no es negociable ni depende de narrativas ajenas; es parte de nuestra historia, de nuestra identidad y de la justicia más elemental.

    El año que comienza nos impone un desafío inmenso: quebrar el relato antisemita que, disfrazado de discurso político, busca legitimar el odio. Para lograrlo, la educación será siempre nuestra herramienta más poderosa.

    Educar para conocer, para comprender, para derribar prejuicios y construir puentes.

    La formación de líderes jóvenes es parte esencial de este camino. Son ellos quienes llevarán nuestra voz, nuestros valores y nuestra memoria hacia el futuro, multiplicando el mensaje en cada espacio donde el antisemitismo intente hacerse oír.

    Y no hay futuro sin justicia: por eso, impulsamos con decisión el juicio en ausencia, herramienta que permitirá avanzar en el esclarecimiento de los atentados a la Embajada de Israel y a la AMIA, para que la impunidad no sea nunca una opción.

    En este año en que la DAIA cumple 90 años, reafirmamos que seguiremos trabajando por el tikún olam —la reparación del mundo— con la misma pasión y compromiso que nos han guiado desde el primer día.

    Rosh Hashaná es también un tiempo de introspección y esperanza. De recordar que, incluso en la oscuridad más profunda, la luz puede encenderse si nos mantenemos unidos, firmes y comprometidos con la verdad.

    Que este nuevo año nos encuentre trabajando juntos por un mundo en el que el pueblo judío viva libre de odio, en el que Israel sea reconocido y respetado, y en el que la educación abra caminos de paz y entendimiento.

    Shaná Tová Umetuká.
    Que sea un año de vida, justicia y verdad.

  • Unión y sentido de comunidad para enfrentar los desafíos del presente

    Unión y sentido de comunidad para enfrentar los desafíos del presente

    Con la llegada de Rosh Hashaná y Iom Kipur, ingresamos en un período sagrado del calendario hebreo. Los Iamim Noraim nos convocan, como cada año, a una profunda reflexión ética y espiritual.

    Es un tiempo propicio para reconocer nuestras faltas, pedir perdón por el daño causado, reparar cuando sea posible, y asumir el compromiso de actuar con mayor integridad en el futuro.

    El estado de ánimo de estas fechas combina balance y esperanza: gratitud por lo vivido, responsabilidad en el presente y aspiraciones de superación para construir un tiempo mejor.

    Este año, nuevamente, las Altas Fiestas están profundamente marcadas por el recuerdo vivo y doloroso de la masacre del 7 de octubre, y por el incesante clamor por la liberación de los rehenes que aún permanecen en cautiverio, víctimas de una pesadilla sin precedentes.

    Como pueblo, estamos enfrentando desafíos cruciales. Frente al antisemitismo creciente, que se manifiesta en múltiples formas, la unión es indispensable para sostenernos, defender nuestros valores y preservar nuestras tradiciones.

    Es un tiempo en el que cada uno, desde su propio lugar, debe fortalecer su compromiso activo y ser protagonista, ayudando a quienes más lo necesitan y revitalizando el sentido de comunidad.

    Que este nuevo año nos acerque a la paz que tanto anhelamos, y nos encuentre firmes en nuestros principios y con renovada determinación para construir, entre todos, un futuro más justo y seguro.

    Shaná Tová Umetuká. Gmar Jatimá Tová.

  • Más judío que nunca

    Más judío que nunca

    Hace poco, en una entrevista me preguntaron si mi relación con Israel y el judaísmo había cambiado luego de ser el primer periodista argentino en cubrir la guerra que desató el grupo terrorista Hamás. 

    Pedí viajar de inmediato para cubrir lo que ocurría para Radio Mitre y LN +. 

    Mi corazón judío y mi olfato periodístico detectaron que no se trataba de un ataque más de los miles y miles que Israel soporta todo el tiempo. Habían invadido el territorio israelí para cometer crímenes de guerra, violaciones, mutilaciones e incineraciones. Fue el día en que asesinaron a la mayor cantidad de judíos desde el Holocausto de Adolf Hitler.

    Pude ver y llorar en carne propia por semejante masacre. Eso terminó de convencerme de que la defensa del Estado de Israel es lo único que nos puede dar cierta seguridad en medio de este tsunami mundial de antisemitismo. 

    Mi vida cambió. Mis prioridades profesionales, también.

    Por eso hice el documental “Bibas, asesinados por ser judíos”. Para eternizar la memoria de esa familia tan argentina como israelí, y para combatir la mentira, el terrorismo de todo signo y el odio hacia los judíos.

    Yo no era un judío practicante. Hice el Bar Mitzvá solo para darle una alegría a mis viejos. Iba al shill en el Centro Unión Israelita de Córdoba solamente en Iom Kipur, Rosh Hashaná o para algún casamiento. 

    Empecé a hacerme mucho más judío con los brutales atentados a la embajada de Israel y a la AMIA. Incluso llegué a estudiar la posibilidad de utilizar mi verdadero apellido que es “Lewkowicz” para que nadie dudara de qué lado estaba. Amigos como Jorge Lanata me convencieron de que no tirara por la borda cierto nivel de conocimiento y popularidad que había cosechado como Leuco. 

    Me aconsejaron que me dedicara a estudiar y aportar a la defensa de Israel, de la democracia, de los derechos humanos y la libertad y a poner en valor la tradición de nuestro pueblo.

    Y eso traté de hacer. El asesinato del fiscal Alberto Nisman me confirmó que estaba en el camino profesional correcto. Y el pogrom y la cacería de judíos que comenzó el 7 de octubre de 2023, me hicieron más judío que nunca.