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  • Rosh Hashaná y Yom Kipur, días para fortalecer nuestras fuerzas internas

    Rosh Hashaná y Yom Kipur, días para fortalecer nuestras fuerzas internas

    De cara a los complejos desafíos que enfrentamos, quiero evocar un Rosh Hashaná singular, ocurrido a mediados del siglo V antes de la era común, tras la finalización del exilio en Babilonia.

    En aquel entonces, muchos judíos habían regresado a su tierra y el Segundo Templo se erguía renovado. Sin embargo, la realidad del pueblo no había cambiado de manera milagrosa: persistían las amenazas externas, las divisiones internas y una creciente asimilación.

    La supervivencia de nuestro pueblo en esa época se debió en gran medida a dos grandes líderes: Nehemías, el estadista y diplomático, y Ezra, el maestro y erudito. Ambos comprendieron que lo esencial no era una estrategia militar ni política, sino una profunda transformación espiritual. El pueblo necesitaba una identidad clara, un marco de valores, un conjunto de creencias, un modo de vida. En síntesis, lo que ese tiempo demandaba era volver a la Torá y renovar la alianza entre el pueblo de Israel y Di-s.

    En Rosh Hashaná reunieron al pueblo ante la Puerta del Agua en Jerusalén. Esra les leyó la Torá, y los educadores se dispersaron entre la multitud para explicar lo que escuchaban. Al darse cuenta de lo lejos que se habían alejado de su misión, la gente comenzó a llorar. Entonces Nehemías pronunció las palabras que encierran uno de los secretos de la supervivencia judía:

    «Hoy es sagrado para el Eterno, vuestro Di-s. No os lamentéis ni lloréis… Id, comed manjares sabrosos y bebed dulzuras, y compartid con quienes nada tienen preparado… No os entristezcáis, porque la alegría del Eterno es vuestra fortaleza» (Nehemías 8:9-10).

    El pueblo judío nunca perdió su capacidad de celebrar. Incluso en tiempos de pobreza y opresión, conmemoraban el Shabat y las festividades con la dignidad de quienes se reconocen hijos de reyes. Estudiaban Torá como nobles de espíritu. Festejaban bodas con alegría, como si no hubiera preocupaciones en el corazón. Esa misma resiliencia la sentimos hoy en Israel y en las comunidades judías de todo el mundo, en todos los momentos difíciles que atravesamos desde el 7 de octubre. 

    La fuerza del pueblo judío está en que jamás dejamos que nuestros enemigos nos arrebaten la capacidad de reír, de brindar, de

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  • El mes de Elul y las preguntas trascendentes

    El mes de Elul y las preguntas trascendentes

    Ya estamos transitando el mes de Elul, el último del calendario hebreo. Con él, el ciclo del año judío comienza a cerrarse y nos invita a disponernos a vivir las jornadas más intensas de nuestra tradición: Rosh Hashaná, el Año Nuevo, y el Iom Kipur, el Día del Perdón. No se trata de simples fechas en el almanaque: son momentos que nos piden detener el ritmo vertiginoso de lo cotidiano para abrir un espacio de revisión personal y comunitaria.

    Elul es, en ese sentido, un mes de preparación. No solo para formular deseos de un buen año, sino para ejercitarnos en la introspección, en el balance de lo que fue y en la proyección de lo que deseamos que sea. Preguntarnos, con honestidad, sobre nuestro recorrido es quizás uno de los actos más contraculturales de nuestra época. Vivimos en un mundo que nos empuja permanentemente hacia adelante, a consumir novedades, a llenar los silencios con ruido. Y, sin embargo, Elul nos propone detenernos y escuchar. 

    En palabras de Jorge Luis Borges: “El tiempo es la sustancia de la que estoy hecho. El tiempo es un río que me arrebata, pero yo soy el río; es un tigre que me destroza, pero yo soy el tigre; es un fuego que me consume, pero yo soy el fuego”. Esta experiencia nos recuerda que, lejos de ser meros pasajeros del calendario, somos también responsables de darle sentido al fluir del tiempo.

    Las preguntas que nos hacemos en este tiempo no son nuevas, pero sí necesarias de renovar. ¿Cuánto hemos madurado desde el último ciclo? ¿Qué transformaciones buscamos en nuestra vida interior? ¿Qué actitudes nos atrevimos a revisar y cuáles quedaron intactas? ¿Qué volveríamos a hacer con gusto y qué preferiríamos dejar en el pasado? ¿Qué cosas hoy nos conmueven que antes nos eran indiferentes? ¿Qué hábitos abandonamos y cuáles logramos incorporar? Estas preguntas, sencillas en apariencia, tienen la capacidad de desarmar certezas y abrir caminos.

    El maestro Sigmund Golaczek solía recordar: “Tú esperas de ti, los otros esperan de ti, y tú esperas de los otros haber madurado durante este año. Madurar significa sacralizar el tiempo en sensatez y en sabiduría”. No se trata de un mero paso del calendario: crecer biológicamente es inevitable, madurar

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  • El mensaje del representante del Frente Sionista Liberal Herut Argentina en Córdoba

    El mensaje del representante del Frente Sionista Liberal Herut Argentina en Córdoba

    Desde el Frente Sionista Liberal Herut Argentina les hacemos llegar a nuestros hermanos en Israel y a toda la Comunidad judía un Shaná Tová Umetuká, feliz 5786.

    En este nuevo Año dirigimos nuestra mirada con orgullo hacia el Estado de Israel, sus habitantes, sus soldados, hombres y mujeres que defienden con su vida la existencia del Estado y la de todo el pueblo judío. Israel seguirá por siempre siendo faro de luz para el mundo.

    Única democracia en Medio Oriente. Hoy uno de los países más felices del mundo. Líder en  ciencia y tecnología.

    Con inmensa alegría reafirmamos el legado de nuestro mentor Zeev Jabotinsky: ”El Sionismo es intrínsecamente moral y justo”.

  • Los Iamim Noraim nos colocan frente a un espejo espiritual

    Los Iamim Noraim nos colocan frente a un espejo espiritual

    No son unos días más en el calendario, sino un tiempo que se abre para nosotros en el tiempo. 

    El sonido del shofar nos despierta del letargo y nos recuerda que la vida puede transformarse, que cada palabra y cada gesto importan. 

    En estas jornadas se entrelazan teshuvá, tefilá y tzedaká como caminos de retorno, de conexión y de compromiso con el otro. 

    El Talmud enseña: “Todo aquel que perdona a los demás, es perdonado desde el Cielo” (Rosh Hashaná 17a), subrayando que la verdadera renovación surge del encuentro humano, del saber pedir perdón y también del saber otorgarlo. 

    Este año, en el Centro Hebreo Ioná nos guía el lema «Ajshav – Ahora». Porque no hay que esperar un futuro lejano para cambiar: la oportunidad está en este instante, en cómo hablamos, en cómo elegimos construir comunidad, en cómo abrazamos la esperanza y en cómo entendemos que solamente estando juntos podemos atravesar cada una de nuestras tormentas. Que estos días sagrados nos encuentren con la  fuerza necesaria para transformar, con humildad para reconocer y con unidad para escribir juntos un año de bendición y, de una vez por todas, con todos nuestros hermanos en casa. 

    Shana Tova Umetuka

  • Los aliados olvidados

    Los aliados olvidados

    Extracto de los libros “The Forgotten Ally”, de Pierre Van Passen, y “A la Verdad por el Error”, de Jaim Weitzman.

    Hubo un instante en el siglo pasado, hace más de 100 años, en que el Pueblo Judío y el Pueblo Árabe fueron, por un corto tiempo, aliados y, a su vez, ambos pueblos llegaron a ser partícipes indispensables de la mayor potencia económica y militar de aquella época, Gran Bretaña, en la guerra.

    En esa etapa histórica, Inglaterra y Francia integraron La Entente, que luego se transformaría en La Triple Entente con el ingreso de la Rusia Zarista a la Primera Guerra Mundial (1914 – 1919).

    El otro bando en la guerra estaba constituido por la Alemania del Kaiser, el Imperio Austro-Húngaro y, al poco tiempo, se les acopló Turquía y su Imperio Otomano.

    El antagonista común de árabes y judíos; el odiado conquistador y ocupante de sus territorios durante casi 500 años era, en aquel entonces, el Imperio Turco que en 1453 asaltaba Constantinopla e invadía todo el Cercano Oriente y Palestina.

    Brillante oportunidad para el Imperio Inglés de prometer al Pueblo Judío y al Pueblo Árabe liberar sus tierras del yugo otomano como premio por la colaboración de ambos en la guerra con Turquía.

    Los ingleses destinaron al famoso comandante “Lawrence de Arabia” para incorporar a los árabes a la lucha proveyéndoles de instrucción y armamento.

    Famosas fueron las conquistas de manos turcas de la ciudad de Akaba, el desierto Jordano e Irak con la arremetida árabe que “Lawrence” había proyectado. Paralelamente, el Ejército Inglés entra a Palestina desde Egipto y el General Allenbi, con apoyo de brigadistas judíos, penetra en Damasco-Siria y termina de desalojar a los turcos.

    Simultáneamente, el ministro inglés Lord Balfour presenta el 2/11/1917 una Declaración de su gobierno, la célebre “Declaración Balfour”, proclamando la constitución de un Hogar Nacional Judío en Palestina como retribución a los aportes científicos del Dr. Jaim Weizman y el esfuerzo de los combatientes judíos en la guerra que libraba Gran Bretaña.

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  • Shaná Tová no tan Metuká…

    Shaná Tová no tan Metuká…

    Celebrar este año nuevo judío es estar vivo y tener fuerza para festejarlo. Será el segundo del viejo y nuevo recrudecimiento del antisemitismo. 

    Viejo porque la historia de nuestro pueblo tiene un calendario de ataques sufridos que, con la creación del Estado de Israel, la defensa hizo posible saber que nunca más nos iban a avasallar. 

    Pero el 7/10 demostró lo contrario porque comenzó otro calendario, una especie de fecha Hiroshima Terrorista de Hamás, cuando tribus bárbaras se lanzaron sobre Israel. Destrucción y muerte como un carnaval, al igual que en las fiestas paganas, se desató una lujuria, invadiendo y asesinando. 

    A partir del 7/10, cada segundo es una alarma para los judíos que vieron cómo se le cayó al mundo la careta de la tolerancia, palabra horrible que esconde odio agazapado. 

    El 7/10 hizo girar en sentido opuesto las agujas del reloj, pues el tiempo pasado se hizo presente y esa fecha marcó un tiempo y un calendario que ya no son solo siglos o años, sino que marca a diario, a minutos, a segundos, la universal calumnia y ataques a los judíos. Se ha perdido la seguridad que todo estado presta a sus ciudadanos y cada antisemita se erige en un vengador de una fábula milenaria inventada a un pueblo que resistió las invasiones y conversiones porque resistió con su fidelidad a su pertenencia. Las noticias diarias no dejan de asombrar por la locura generalizada como un tsunami, en la que se señala a los judíos genocidas, absurda calificación de los genocidas de mente antisemita.

    La pequeñez del territorio de Israel es directamente proporcional a su grandeza en el concierto de las naciones. Y cada judío, que representa el 0,02 % de la población mundial, es una luz ante el oscurantismo de los fanáticos obedientes a mandatos religiosos y políticos enfermos de poder y dominación. 

    El panorama para la judeidad huele a una propaganda putrefacta que proviene de riquezas naturales que producen fortunas, de vastedades de tierras, de jeques que mantienen a sus pueblos en la ignorancia y la pobreza que los condena a vivir bajo

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  • Entre lo que queremos y lo que esperamos

    Entre lo que queremos y lo que esperamos

    La llegada de Rosh Hashaná y Iom Kipur nos trae una nueva oportunidad para comunicarnos.

    Como directores de la oficina latinoamericana del Centro Simon Wiesenthal, una organización dedicada a combatir el antisemitismo, recibimos con frecuencia una pregunta inevitable: ¿qué pensamos del momento que estamos atravesando?

    Y por supuesto, aunque duela, no hay que negar la realidad: transitamos el momento más crítico desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.

    Ante esto, surge la gran pregunta: ¿qué mensaje esperanzador podemos transmitir?

    Por supuesto que lo más fácil sería prometer que “todo va a pasar“, pero no sabemos ni cómo ni cuándo. Y aun cuando llegue ese momento, el odio no desaparecerá: se transformará, quizá disminuirá en intensidad, pero no se extinguirá; quedará agazapado, esperando una nueva oportunidad para brotar.

    Entonces, ¿eso significa que no hay lugar para deseos positivos?

    De ninguna manera. El terror no puede robarnos el derecho a soñar ni la obligación de trabajar por una realidad mejor. 

    Los Iamim Noraim nos invitan justamente a eso, a reflexionar sobre lo que deseamos y estamos dispuestos a construir:

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  • Juicio en ausencia

    Culmina un ciclo anual, tiempo de balance. 
    La sanción de la Ley de Juicio en Ausencia renovó las esperanzas de justicia en la Causa AMIA, que estaba paralizada. 
    La Justicia argentina avaló la aplicación del instituto para someter a juicio oral y público a los presuntos autores intelectuales y materiales del trágico atentado terrorista y reparar a las víctimas. 
    El Juicio en Ausencia lo aplicó el Tribunal de Nüremberg a Martin Bormann y en Francia se aplicó a Alfredo Astiz por la desaparición de las monjas francesas Duquet y Domon. La Corte Suprema lo convalidó en casos de extradición y lo propio hizo la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
    Los autores de este opúsculo trabajamos afanosamente para que se tomara conciencia de la necesidad de esta herramienta jurídica. Hubo que derribar prejuicios fundados en visiones perimidas del orden jurídico. No viola la Constitución ni el principio de irretroactividad de la ley penal que se limita a los tipos penales y a la severidad de la pena. 
    La impunidad tras 31 años es una vergüenza nacional. Es ilógico y atenta contra el sentido común que imputados prófugos, conocedores de la existencia de la imputación, no puedan ser enjuiciados por su sustracción deliberada. Las alertas rojas son insuficientes. No hay cooperación internacional. Irán respondió con sorna a los exhortos diplomáticos. 
    El juicio puede terminar en condenas o en absoluciones, pero evita la impunidad biológica derivada del fallecimiento de acusados y testigos. 
    Queremos destacar la lucha de Luis Czyzewski, los aportes del doctor Franco Fiumara y el trabajo de legisladores nacionales que estuvieron a la altura de las circunstancias. 

    Shaná Tová Umetuká y paz en Israel.