Tzfat: cuando Iom Kipur acercó el cielo a la tierra

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Hay experiencias que no se pueden explicar completamente con palabras. Se viven, quedan grabadas y, con el paso de los años, regresan a la memoria con una fuerza particular. Esta es la historia de una de ellas.

1. El ascenso
Nos encontrábamos en el Kibutz Ein Jarod, en el Emek Izreel, visitando a la legendaria tía Iehudit, pionera de la época jalutziana. Escuchábamos fascinados los intensos relatos de “aquellos días”, cuando se trabajaba de sol a sol en la desecación de pantanos, luchando al mismo tiempo contra el mosquito del paludismo y los ataques de los árabes de las aldeas cercanas. Eran tiempos de espíritus solidarios y de una visión histórica sin par. Mientras se desarrollaban sin pausa todas aquellas historias, un aroma penetrante envolvía nuestros sentidos. Afuera, las plantaciones de naranjas y pomelos; adentro, una mesa servida con toda clase de manjares y frutas nos provocaba vértigos de satisfacción por la exuberancia, producto del trabajo denodado de “aquellos días”. Justo a la hora convenida se presentó Efraim, el “Rey del Galil”, con su flamante Escort para conducirnos a la mística ciudad de Tzfat, una de las cuatro ciudades judías sagradas del pueblo de Israel: Hebrón, Jerusalén, Tiberíades y Tzfat.

Debíamos apresurarnos, pues estábamos en Erev Iom Kipur y, en pocas horas más, teníamos previsto asistir a la ceremonia de Kol Nidré. Apenas el automóvil comenzó a trepar por las escarpadas montañas del Galil Haelión, empezamos a percibir una cadena de sensaciones peculiares que, de a poco, fue invadiendo todo nuestro ser.

Allá, en lo alto, como una lograda Torre de Babel, apareció en su mágico esplendor la bella ciudad de Tzfat, sobresaliendo entre las nubes que la rodeaban, como desgajada de la realidad terrestre que recién habíamos dejado atrás. Así comenzaron los momentos espirituales más profundos de toda nuestra vida, que terminaron marcando nuestro destino en forma decisiva. Nos preparamos con bastante anticipación a la caída del sol, pues queríamos recorrer algunas de las históricas y muy conocidas sinagogas de Tzfat.

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