Sembrar unidad, cosechar futuro: una reflexión para este nuevo comienzo

Jessica Souss, Presidenta KKL Argentina

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Con la llegada de Rosh Hashaná nos disponemos a hacer una pausa y reflexionar. Pensamos en el año que pasó, en los logros y las cuestiones pendientes, si tuvimos un impacto positivo en nuestro entorno… En fin, hacemos un balance. En KKL nos pasa lo mismo.

Podría extenderme con el detalle de los proyectos que impulsamos este año, la plantación de árboles, los proyectos de educación, los festivales, las becas, los viajes, y muchas actividades más, pero hay otros momentos más adecuados para eso. En cambio prefiero compartir una reflexión que está presente en cada una de las cosas que hacemos: ¿qué puedo hacer yo para fortalecer la vida de nuestro pueblo y de Israel?

Vivimos tiempos muy desafiantes para nuestra comunidad, y ninguno de nosotros cambiará el mundo por sí solo. Pero cada uno puede elegir ser un eslabón fuerte en la cadena de un pueblo con miles de años de historia. El destino del pueblo judío siempre ha sido un destino compartido. Porque, como dice nuestra tradición, Am Israel arevim ze la ze. Todo Israel es responsable el uno del otro. Tenemos que trabajar juntos, sembrar unidad, participar en las instituciones comunitarias y colaborar con las actividades.

Por eso, quiero extender una invitación abierta y franca a cada integrante de nuestra comunidad:

– Sumate a participar. Tu tiempo, tus ideas y tu energía son indispensables para los desafíos que vienen.
Involucrate en los proyectos. La transformación comunitaria y el lazo con Israel no se logran desde la contemplación, sino desde la acción compartida.
Seamos constructores de diálogo. Transformemos la diversidad de opiniones en el motor que impulse nuevas iniciativas.

Las puertas del KKL están abiertas para todos aquellos que deseen dejar una huella positiva, plantar futuro y cuidar nuestras raíces comunes. Que este nuevo ciclo nos encuentre unidos, trabajando codo a codo, celebrando nuestras diferencias y construyendo un espacio donde todos sintamos que tenemos un lugar para florecer.

Quiero aprovechar también para agradecer el esfuerzo y el compromiso de los voluntarios y los donantes de todas las instituciones comunitarias, que hacen que todo sea posible. Sigamos impulsando grandes proyectos juntos para que todos nosotros y las próximas generaciones tengamos un pueblo aún más unido, un Israel aún más fuerte y un futuro del que todos podamos sentirnos orgullosos.

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