Rosh Hashaná 5787

Martha Wolff

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Martha Wolff

En la próxima celebración de Rosh Hashaná cumpliremos 5787 años de existencia como pueblo de Israel, que para nosotros fue cuando se creó el mundo.

Somos el comienzo de la conciencia de tener una tierra, una pertenencia, un solo Dios. Todos los años celebramos y recordamos. El costo de vidas judías ha sido enorme ante las conquistas, las persecuciones, las matanzas y las religiones.

Somos el 0,2% de la población mundial, alrededor de 15,8 millones ante 8000 millones. Si no fuera verdad me reiría, pero en realidad me angustia saber que ante los genocidios padecidos, lo que más ha molestado a nuestros detractores es la inclaudicable fe judía y la fuerza de volver a empezar. Con esa antigüedad existencial podríamos haber sido una alta proporción poblacional y, siendo tan poco, somos judíos luchadores desde las actividades individuales y colectivas y en la lucha para defendernos desde la palabra a las armas.

Desde 1948 tenemos un estado con fronteras por aceptación internacional y las ganadas o avanzadas por las continuas guerras contra la existencia del Estado de Israel creado por aprobación internacional y rechazo árabe a la partición de Palestina en dos estados.

De ahí en más la beligerancia reemplazó a la mesa de negociaciones por la paz. Pero antes del conflicto árabe-israelí, y sumado a éste el mito, que quiere decir historia o creencia falsa que se cuenta como verdad, sobre los judíos, las acusaciones fueron infinitas como si el judío fuese una maldición que perjudica y contamina a la sociedad.

La herencia de esa acusación sigue vigente ya que todo lo que sucede se debe a que somos genocidas y al sionismo capitalista.

Vamos a celebrar un nuevo Rosh Hashaná no tan metuká como siempre porque estamos viviendo un plan antisemita que se nos ataca por ser judíos, por tener un estado, por tener un ejército, por tener una comunidad, por ser libres y mucho más. Una campaña muy orquestada y millonaria para potenciar a los ignorantes de que somos asesinos de palestinos y que sufren por nuestra culpa. A esa culpa se suma el antisemitismo acunado en hogares, la educación, la religión, la calle y las ideologías políticas. ¡Entonces qué mejor que el chivo emisario de siempre!

El sufrimiento judío no existe, lo vivimos el 7 de octubre con el ataque de Hamás…por eso cada año a partir del 2023 no alcanzan las lágrimas para llorar a los más de 1200 asesinados que ellos nunca más podrán celebrarlo.