nuestra historia hemos sabido construir comunidades comprometidas, solidarias y plurales. Ese es un legado que no solo debemos preservar, sino profundizar.
Las diferencias que hoy atraviesan a la sociedad israelí tampoco deberían convertirse en fracturas dentro de nuestras propias instituciones. Este nuevo año nos desafía a reencontrarnos, a escucharnos y a comprender que la pluralidad nunca ha debilitado al judaísmo; por el contrario, ha sido una de las fuentes de su fortaleza y de su continuidad a lo largo del tiempo.
Nuestras comunidades deben seguir siendo espacios abiertos, seguros y acogedores, donde cada persona encuentre un lugar para participar, crecer y aportar; donde nadie tenga que ocultar quién es para sentirse parte; donde las familias sepan que siempre habrá una puerta abierta y una comunidad dispuesta a abrazarlas.
“Kol Israel arevim ze laze.” Ser responsables unos de otros comienza mucho antes de que alguien necesite ayuda; comienza cuando abrimos nuestras puertas antes de que alguien sienta que está afuera.
Porque una comunidad verdaderamente fuerte no es la que piensa de una sola manera, sino la que logra que cada persona sepa que pertenece.
Como nos enseña el Tehilim 34:13-15:
“Mi haish hejafétz jaím, ohéb yamím lirót tov. Netzor leshonejá merá, usfatéja midabér mirmá. Sur merá va asé tov, bakésh shalom verodféhu.”
“¿Quién es la persona que desea la vida y ama los días para ver el bien? Guarda tu lengua del mal y tus labios de hablar con engaño. Apártate del mal y haz el bien; busca la paz y persíguela.”
Que estas palabras inspiren nuestro camino en el próximo año.
Que este nuevo año, traiga paz para Israel, consuelo para quienes aún cargan con el dolor de las pérdidas, esperanza para todo el pueblo judío y la sabiduría para seguir construyendo comunidades donde cada persona encuentre un lugar para vivir plenamente su identidad, con orgullo, respeto y pertenencia.
Que podamos entrar en este nuevo año no solo preguntándonos qué comunidad queremos tener, sino qué comunidad queremos ser.
Que el 5787 nos encuentre construyendo comunidades más unidas, más inclusivas y más fuertes.
Shana Tová Umetuká.

