La llegada de Rosh Hashaná y Iom Kipur nos trae una nueva oportunidad para comunicarnos.
Como directores de la oficina latinoamericana del Centro Simon Wiesenthal, una organización dedicada a combatir el antisemitismo, recibimos con frecuencia una pregunta inevitable: ¿qué pensamos del momento que estamos atravesando?
Y por supuesto, aunque duela, no hay que negar la realidad: transitamos el momento más crítico desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.
Ante esto, surge la gran pregunta: ¿qué mensaje esperanzador podemos transmitir?
Por supuesto que lo más fácil sería prometer que “todo va a pasar“, pero no sabemos ni cómo ni cuándo. Y aun cuando llegue ese momento, el odio no desaparecerá: se transformará, quizá disminuirá en intensidad, pero no se extinguirá; quedará agazapado, esperando una nueva oportunidad para brotar.
Entonces, ¿eso significa que no hay lugar para deseos positivos?
De ninguna manera. El terror no puede robarnos el derecho a soñar ni la obligación de trabajar por una realidad mejor.
Los Iamim Noraim nos invitan justamente a eso, a reflexionar sobre lo que deseamos y estamos dispuestos a construir:


