Categoría: Revista 5787

  • Shaná Tová Umetuká – Consejo Juvenil Sionista Argentino

    Ian Uriel Pecar

    Mazkir Tnuot Noar Argentina

    Querida Comunidad, Janijim, Madrijim, Bogrim y Familias de todas nuestras Tnuot Noar, a lo largo de Argentina.

    En este Rosh Hashaná, en el que nos detenemos para respirar, mirar atrás y abrazar el nuevo año que comienza, queremos hacerles llegar un abrazo inmenso desde el corazón de cada espacio educativo que conforma nuestra Red Juvenil en el país.

    El sonido del shofar que nos convoca hoy a despertar no es solo el anuncio de un año nuevo, sino un recordatorio profundo de nuestra capacidad de elegir, de transformarnos y de volver a empezar.

    En cada Peulá, en cada Majane, en cada Mifkad compartido y en cada rincón de nuestras Tnuot a lo largo de este año fuimos testigos de la fuerza vital que tiene la Juventud Judeo Sionista en Argentina.

    La Juventud, aquel motor de la continuidad, aquella chispa que mantiene encendida la llama de nuestra historia, de nuestra identidad y de nuestro futuro.

    Sabemos que los tiempos que corren nos desafían, pero es precisamente en la Tnuá donde aprendemos que la adversidad se enfrenta mejor en comunidad. El lugar donde construimos el refugio de los sueños colectivos, y sobre todo, el espacio donde la empatía, el compromiso social y el amor por nuestra Medinat Israel, se convierte en acciones reales.

    Que este nuevo año nos encuentre más unidos que nunca. Que cada manzana con miel sea el símbolo de un año dulce, pero también el del compromiso activo de tender puentes, de cuidar al otro y de seguir apostando por la Educación No Formal como herramienta de transformación social.

    Deseamos un año de salud, de paz, de reencuentros y de alegrías compartidas. Que la esperanza sea siempre nuestra brújula y que sigamos construyendo juntos el mañana que hoy soñamos.

    ¡Shaná Tová Umetuká!

    Por un año bueno, dulce y lleno de vida.

    Am Israel Jai.

  • El mensaje del Frente Sionista Liberal Herut Argentina

    Tishrei, el mes de Rosh Hashaná, se acerca

    Estamos en vísperas de un nuevo año en el calendario hebreo. Ingresaremos al año 5787, un nuevo ciclo que nos invita a mirar hacia atrás, reflexionar sobre nuestros actos y renovar nuestra esperanza en el futuro.

    Con Rosh Hashaná comienzan los Aséret Yemei Teshuvá, los Diez Días de Arrepentimiento, días en los que sometemos nuestras acciones a juicio, buscamos corregir nuestros errores y elevamos nuestras plegarias con la esperanza de que, en este nuevo año, nuestros nombres sean inscriptos y sellados en el Libro de la Vida.

    Pero también es tiempo de reafirmar quiénes somos y aquello en lo que creemos. Siguiendo el legado de nuestro mentor, Zeev Vladimir Jabotinsky, quien nos enseñó: “No tenemos que disculparnos por nada. Somos un pueblo como los demás pueblos; no tenemos ninguna intención de ser mejores que el resto”.

    Desde el Frente Sionista Liberal Herut Argentina elevamos nuestros deseos más profundos de bienestar, prosperidad, fortaleza y paz para el Estado de Israel, para sus dirigentes y para todos sus habitantes.

    Extendemos especialmente nuestro reconocimiento y nuestros mejores deseos a nuestros Jaialim, dignos defensores del pueblo de Israel, que con valentía y entrega custodian su presente y su futuro.

    Que el nuevo año traiga consigo esperanza, unidad, fortaleza y paz. Que podamos seguir construyendo un Israel soberano, seguro y próspero, y una comunidad judía argentina fuerte, unida y orgullosa de sus raíces y de su identidad.

    A toda la Comunidad Judía Argentina, nuestros mejores deseos para este nuevo año.

    Shaná Tová Umetuká.

    ¡Feliz 5787!

  • Hejalutz Lamerjav: Educación no formal Human Made

    Pablo Haber

    Director de Relaciones Institucionales

    Hejalutz Lamerjav

    En las puertas del año 5787, y siguiendo esta sana costumbre de la diáspora de comenzar el año dos veces, aparece entre los pronósticos para este nuevo año la familiarización con etiquetas como “AI Free” o “Human Made”, destinadas a identificar contenidos libres de intervención de inteligencia artificial.

    En este contexto, y dejando para otro momento cualquier mirada optimista o pesimista sobre el futuro, existe un grupo grande de jóvenes que decide semana a semana recuperar el valor de aquello que no puede automatizarse: el vínculo, la presencia, la creatividad, la capacidad de improvisar, y también la posibilidad de equivocarse, de aprender del error y de volver a intentarlo.

    A principios de julio, cerca de 300 jóvenes participaron del Campamento de Invierno de Hejalutz Lamerjav en la zona de Pilar. Algunos de ellos, por decisión propia y de sus familias, decidieron dejar el teléfono celular en sus casas. No fue una consigna institucional ni un rechazo a la tecnología, fue una experiencia espontánea. Sus conclusiones fueron contundentes: sin teléfono, la habían pasado mucho mejor.

    La anécdota expresa algo central de nuestro modelo educativo. La educación no formal crea espacios en los que mirar, escuchar, interpretar al otro y construir experiencias colectivas ocupa el centro.

    Pero no formal no es sinónimo de informal. Detrás de cada peulá, cada campamento y cada decisión existe un trabajo coordinado de los madrijim y la mazkirut, acompañado por una red de shlijim y profesionales que brinda formación, herramientas, apoyo y contención. Una estructura que no reemplaza la autogestión juvenil, la fortalece.

    Los madrijim de Hejalutz Lamerjav trabajan cada día con esas capacidades que nos hacen profundamente humanos: empatía, intuición, liderazgo, y por sobre todas las cosas, actitud para transformar el mundo.

  • Proyectar el futuro con confianza

    Proyectar el futuro con confianza

    Mario Sobol

    Secretario general de AMIA

    Cada Rosh Hashaná nos encuentra en un punto de balance y de renovación. Es un tiempo que invita a mirar hacia atrás con gratitud y hacia adelante con responsabilidad, sabiendo que lo que hacemos cada día tiene impacto en la vida de muchas personas.

    Son múltiples las dimensiones que atraviesa la vida comunitaria. La educación, el empleo, la asistencia social, la cultura, la memoria y el acompañamiento forman parte de una trama de trabajo sostenido que sólo es posible gracias al compromiso de muchas personas, que desde distintos roles aportan su esfuerzo cotidiano.

    Detrás de cada tarea hay personas que escuchan, contienen, gestionan y buscan soluciones en contextos muchas veces complejos. Esa labor, que a veces no se ve, es la que permite que las cosas ocurran y que las respuestas lleguen a tiempo.

    Rosh Hashaná también nos recuerda que la continuidad no es automática: se construye con esfuerzo, con organización y con la decisión de sostener lo colectivo incluso en tiempos de incertidumbre.

    Los desafíos que tenemos por delante nos encuentran con la certeza de que existe una base sólida, construida a lo largo del tiempo, que permite proyectar el futuro con confianza. Nuestro compromiso es seguir fortaleciendo esa red de vínculos, ampliando oportunidades y estando cerca de quienes más lo necesitan.

    Deseo que este año que comienza nos traiga salud, paz y bienestar. Y que podamos seguir trabajando juntos, con responsabilidad y esperanza, para que lo que construimos cada día siga creciendo y se sostenga en el tiempo.

    Shaná Tová Umetuká.

  • Rosh Hashaná, el comienzo de una responsabilidad

    Rabino Daniel Goldman

    Con frecuencia se traduce Rosh Hashaná como el Año Nuevo judío. Sin embargo, la festividad trasciende el cambio de calendario para convertirse en una invitación a revisar el sentido mismo de nuestra existencia.

    Rosh Hashaná recuerda que el ser humano ocupa un lugar singular en la creación. Esa singularidad constituye un privilegio y una responsabilidad. Vivir implica asumir el compromiso de cuidar el mundo que habitamos y de responder con propósito y responsabilidad por la vida de quienes nos rodean. El comienzo del año, lejos de celebrar únicamente el paso del tiempo, homenajea la posibilidad siempre abierta de comenzar de nuevo.

    En ese contexto adquiere un significado especial el sonido del shofar. Su voz áspera y primitiva irrumpe para quebrar la rutina y despertar del letargo. No convoca al miedo, sino a la lucidez. Es un llamado a salir del encierro del egoísmo, a recuperar la capacidad de examinar nuestras acciones y a reconocer aquello que necesita ser transformado.

    Por eso los días que separan Rosh Hashaná de Iom Kipur constituyen un itinerario espiritual. Son jornadas de introspección en las que la tradición invita a revisar los vínculos, pedir perdón, reparar lo dañado y reconstruir el equilibrio entre la persona, los demás y Dios. El juicio del que hablan estos días nos da la posibilidad de mirarnos con honestidad para abrir espacio a una subsistencia más íntegra.

    La creación del ser humano interpela a toda la humanidad y recuerda que el cuidado del prójimo y de la naturaleza constituye un compromiso universal. Del mismo modo, la esperanza que inaugura el nuevo año es una realidad que nos convoca a ser activos. Esperar significa prepararse para actuar, sostener la confianza sin renunciar a ese compromiso.

    Cada Rosh Hashaná propone, entonces, una pregunta sencilla y exigente a la vez. ¿Qué clase de personas queremos ser cuando el sonido del shofar deje de escucharse y comience, otra vez, el quehacer cotidiano? Tal vez esa sea la verdadera celebración del nuevo año: descubrir que el tiempo no muda por sí solo. Cambiamos nosotros cuando aceptamos la responsabilidad de convertir cada inicio en una oportunidad para hacer de nuestro entorno y del mundo un lugar más humano.

  • Iamim Noraim en el Centenario: legado y compromiso

    Iamim Noraim en el Centenario: legado y compromiso

    Daniel Gurfinkiel

    Presidente Consejo Directivo

    Sociedad Hebraica Argentina

    Se acercan los Iamim Noraim, ese momento único y esperado del año en el que aflojamos el ritmo para hacer nuestro propio balance y reencontrarnos en lo que nos une de verdad. Para nuestra tradición, este tiempo de balance espiritual es un ejercicio íntimo pero también colectivo. Nos invita a repensarnos, a reparar lo dañado y a renovar nuestro compromiso con el futuro.

    Para quienes formamos parte de Hebraica, este espacio dentro del tiempo tiene este año un significado especial, más profundo y emocionante: lo atravesamos transitando con orgullo el Centenario de nuestra querida institución.

    Cuando en los próximos días el sonido del Shofar nos convoque y nos vuelva a cautivar, su eco no solo despertará nuestra conciencia individual. Este año, ese sonido nos traerá el murmullo y la fuerza de un siglo entero de historia. Va a sonar por los jóvenes visionarios que en 1926 se animaron a soñar una Hebraica que uniera la cultura, el deporte y la identidad; va a sonar por las generaciones que levantaron las paredes de Sarmiento en el Once, y por aquellos que plantaron los árboles bajo los cuales hoy corren nuestros hijos y nietos en Pilar. Nos va a recordar que somos la prueba viva de su memoria: un eslabón firme en esta historia compartida gracias a ellos, que se animaron a soñar.

    En Hebraica, el concepto de Ledor Vador (de generación en generación) no es una frase retórica; es una realidad que se respira en cada rincón de nuestras sedes. Lo vemos en la transmisión de valores de nuestros madrijim, en el abrazo de las familias y en la continuidad de nuestra vida comunitaria. Por eso, el balance de este año trasciende lo personal: conecta de manera perfecta con el balance de nuestro primer siglo de vida. Nos convoca a mirar hacia atrás con profunda gratitud por el legado recibido, pero fundamentalmente nos desafía a mirar hacia adelante.

    Al iniciar este Segundo Siglo de Hebraica, el desafío que tenemos por delante como dirigentes y como comunidad es inmenso y muy motivador. No se trata simplemente de custodiar con nostalgia lo hecho en el pasado, sino de tener la audacia de seguir construyendo instituciones modernas, dinámicas, sustentables y vibrantes, capaces de abrazar y contener a las nuevas generaciones que hoy crían a sus hijos en un mundo complejo y desafiante. El futuro no es ese lugar que esperamos pasivamente; es un compromiso que asumimos de forma activa cada día.

  • Construir comunidad, una responsabilidad compartida

    Construir comunidad, una responsabilidad compartida

    Osvaldo Armoza

    Presidente de AMIA

    Cada Rosh Hashaná nos invita a detenernos por un instante, mirar el camino recorrido y reflexionar sobre el futuro que queremos construir. Es un momento especial para hacer un balance del año que termina, agradecer por lo vivido y asumir, con esperanza, los desafíos que tenemos por delante.

    Nuestra tradición nos impulsa a comenzar un nuevo ciclo con la convicción de que siempre es posible mejorar. También nos recuerda la importancia de los valores que han sostenido a nuestro pueblo a lo largo de generaciones: la solidaridad, la responsabilidad mutua, el respeto por el otro y la transmisión de nuestra identidad.

    Vivimos tiempos complejos, tanto para nuestras instituciones como para nuestras comunidades. Frente a esos desafíos, estoy convencido de que la mejor respuesta es seguir fortaleciendo los vínculos que nos unen. La vida comunitaria se construye todos los días, a través de la participación, el compromiso y la capacidad de encontrarnos aún cuando pensamos distinto.

    Desde AMIA trabajamos cada día con ese propósito: generar espacios de encuentro, acompañar a quienes más lo necesitan, promover la educación judía y fortalecer el sentido de pertenencia que nos conecta con nuestra historia. Lo hacemos con la certeza de que una comunidad crece cuando cada persona encuentra un lugar para involucrarse, aportar y sentirse parte.

    Al comenzar este nuevo año deseo que renovemos nuestro compromiso con esos valores y que sigamos construyendo juntos una comunidad cada vez más unida y solidaria.

    Que el año que comienza traiga salud, paz, bienestar y bendiciones para cada familia. Que podamos transitarlo con esperanza, fortaleciendo los lazos que nos unen y mirando el futuro con confianza.

    Shaná Tová Umetuká.

  • Rosh Hashaná 5787

    Rosh Hashaná 5787

    Martha Wolff

    En la próxima celebración de Rosh Hashaná cumpliremos 5787 años de existencia como pueblo de Israel, que para nosotros fue cuando se creó el mundo.

    Somos el comienzo de la conciencia de tener una tierra, una pertenencia, un solo Dios. Todos los años celebramos y recordamos. El costo de vidas judías ha sido enorme ante las conquistas, las persecuciones, las matanzas y las religiones.

    Somos el 0,2% de la población mundial, alrededor de 15,8 millones ante 8000 millones. Si no fuera verdad me reiría, pero en realidad me angustia saber que ante los genocidios padecidos, lo que más ha molestado a nuestros detractores es la inclaudicable fe judía y la fuerza de volver a empezar. Con esa antigüedad existencial podríamos haber sido una alta proporción poblacional y, siendo tan poco, somos judíos luchadores desde las actividades individuales y colectivas y en la lucha para defendernos desde la palabra a las armas.

    Desde 1948 tenemos un estado con fronteras por aceptación internacional y las ganadas o avanzadas por las continuas guerras contra la existencia del Estado de Israel creado por aprobación internacional y rechazo árabe a la partición de Palestina en dos estados.

    De ahí en más la beligerancia reemplazó a la mesa de negociaciones por la paz. Pero antes del conflicto árabe-israelí, y sumado a éste el mito, que quiere decir historia o creencia falsa que se cuenta como verdad, sobre los judíos, las acusaciones fueron infinitas como si el judío fuese una maldición que perjudica y contamina a la sociedad.

    La herencia de esa acusación sigue vigente ya que todo lo que sucede se debe a que somos genocidas y al sionismo capitalista.

    Vamos a celebrar un nuevo Rosh Hashaná no tan metuká como siempre porque estamos viviendo un plan antisemita que se nos ataca por ser judíos, por tener un estado, por tener un ejército, por tener una comunidad, por ser libres y mucho más. Una campaña muy orquestada y millonaria para potenciar a los ignorantes de que somos asesinos de palestinos y que sufren por nuestra culpa. A esa culpa se suma el antisemitismo acunado en hogares, la educación, la religión, la calle y las ideologías políticas. ¡Entonces qué mejor que el chivo emisario de siempre!

    El sufrimiento judío no existe, lo vivimos el 7 de octubre con el ataque de Hamás…por eso cada año a partir del 2023 no alcanzan las lágrimas para llorar a los más de 1200 asesinados que ellos nunca más podrán celebrarlo.

  • El mensaje del presidente del Círculo Social Hebreo Argentino

    El mensaje del presidente del Círculo Social Hebreo Argentino

    Maximiliano Srur

    Cada Rosh Hashaná marca mucho más que el comienzo de un nuevo año. Es una oportunidad para detenernos, evaluar el camino recorrido y preguntarnos qué legado queremos seguir construyendo. Es un momento que invita a reforzar nuestros valores, fortalecer los lazos que nos unen y proyectar el futuro con la misma convicción que nos permitió llegar hasta aquí.

    Como pueblo judío encontramos nuestra fortaleza en aquello que compartimos: la memoria, la tradición, la educación y el profundo sentido de pertenencia que atraviesa generaciones. Son esos pilares los que nos permiten mirar hacia adelante con confianza y asumir la responsabilidad de transmitir nuestra herencia a quienes continuarán escribiendo nuestra historia.

    En el Círculo Social Hebreo Argentino esa misión se refleja todos los días. Cada actividad deportiva, cultural, educativa o social representa una oportunidad para encontrarnos, aprender, compartir y seguir consolidando una institución que crece gracias a las personas que la integran y a los valores que compartimos. Más allá de cada proyecto, el verdadero patrimonio del Círculo está en sus socios, en sus familias y en todos aquellos que, con dedicación y vocación, hacen posible nuestra vida comunitaria.

    Medinat Israel ocupa un lugar central en ese camino. El lazo que nos une trasciende las distancias geográficas: nace de una historia compartida, de valores comunes y de la certeza de pertenecer a un mismo pueblo. Desde el Círculo trabajamos para que las nuevas generaciones conozcan, vivan y profundicen esa conexión a través de la educación, el deporte, la cultura y cada experiencia que fortalezca nuestro sentido de pertenencia y nuestro futuro común con Israel.

    Pensar en el futuro también significa asumir nuevos desafíos. Significa seguir impulsando una institución abierta, participativa y cercana, que evolucione sin perder la esencia que la distingue desde su fundación. Un espacio donde cada familia encuentre su lugar, donde los jóvenes descubran oportunidades para desarrollarse y donde la vida judía se exprese con compromiso, naturalidad, alegría y sentido.

  • Memoria, voz y compromiso

    Memoria, voz y compromiso

    Movimiento Mujeres 7-10

    Ante la proximidad de un nuevo año judío, los Iamim Noraim nos convocan a la introspección. Es tiempo de balance, de preguntarnos quiénes somos, qué hemos logrado y cuál es nuestra responsabilidad con la comunidad.

    Como mujeres judías, cada víspera de las Altas Fiestas nos interroga sobre nuestra identidad, nuestra pertenencia y nuestra historia.

    En vísperas del año 5787, desde el “Movimiento Mujeres 7-10” queremos compartir por qué nacimos y para qué estamos.

    Nuestro nombre es nuestra fecha y nuestra razón de ser. Nacimos el 7 de octubre de 2023 frente al silencio atroz de los movimientos e instituciones feministas locales e internacionales. Donde esperábamos sororidad, encontramos indiferencia. Donde esperábamos el grito de #NiUnaMenos, hubo un silencio selectivo y cómplice. Entendimos que nadie iba a hablar por nosotras.

    Nos unimos para denunciar el antisemitismo y para desenmascarar un falso feminismo que, bajo la bandera de los derechos, esconde odio hacia el pueblo judío.

    Agradecemos a la publicación Vis á Vis por este espacio que nos permite contar nuestra trayectoria, nuestra motivación y nuestro futuro, buscando llevar esclarecimiento a toda la sociedad, judía y no judía.

    Desde nuestros inicios, todas nuestras actividades contaron con el acompañamiento de prestigiosas personalidades del ámbito político, periodístico, artístico, religioso y social del país. Porque una de nuestras prioridades es la denuncia: como dijo Elie Wiesel, “El silencio favorece al opresor, nunca al oprimido”.

    Nos propusimos acercarnos a la gente a través de eventos de gran convocatoria, junto a destacados artistas, intelectuales y referentes del diálogo interreligioso. Nuestro mensaje es claro e irrenunciable: el derecho de toda mujer a ser respetada por su género, su fe y sus elecciones, sin ser condenada por ser judía.

    Nuestro origen no puede ni debe olvidarse: la violación sistemática y planificada de mujeres judías como arma de guerra por el grupo terrorista Hamás. No fue un exceso, fue una orden: ensañarse con ellas por el solo hecho de ser judías. Violaron a mujeres y a sus hijas, asesinaron a sus hijos, a sus padres y a sus abuelos. Fue un crimen de lesa humanidad.

    Vivimos en un siglo de avances científicos y de inteligencia artificial, y sin embargo asistimos a un retroceso moral sin precedentes, donde la mentira, la discriminación y la deshumanización se viralizan con una velocidad aterradora.