Categoría: Revista 5787

  • Un nuevo año para seguir construyendo juntos

    Un nuevo año para seguir construyendo juntos

    Con el comienzo del año 5787 renovamos nuestro compromiso con una misión que nos une desde hace más de un siglo: fortalecer a Israel, reconstruir vidas y tender puentes entre nuestra comunidad y el Estado de Israel. Los desafíos de los últimos años nos recuerdan que la unidad y la responsabilidad compartida no pueden quedar solamente en palabras. Pasaron años muy difíciles y para miles de ciudadanos israelíes la guerra aún no terminó. Continúa en quienes enfrentan largos procesos de rehabilitación física y emocional, en las familias que conviven con el trauma y la ausencia, en las comunidades que trabajan por reconstruirse y en los soldados y reservistas que siguen protegiendo el hogar de todo el Pueblo Judío.

    En este contexto, nuestra misión es ser un puente. Un puente que se fortalece cuando decidimos estar presentes con hechos llevando esperanza donde más se necesita. Israel es nuestra seguridad, nuestra identidad y nuestra continuidad. Israel es nuestra casa, nuestro hogar. Por lo tanto, Israel es nuestra responsabilidad.

    Desde Keren Hayesod Argentina trabajamos cada día para honrar esa responsabilidad, impulsados por el compromiso de personas como ustedes, que transforman la solidaridad en acciones concretas. Porque cada aporte, cada gesto y cada decisión de involucrarse les dicen a nuestros hermanos en Israel: «No están solos».

    Al comenzar este nuevo año queremos expresar nuestro más profundo agradecimiento por caminar junto a nosotros. Gracias por ayudarnos a seguir construyendo ese puente que une a nuestra comunidad con Israel y por demostrar que, cuando el Pueblo Judío permanece unido, es capaz de enfrentar cualquier desafío con fortaleza, esperanza y compromiso. Que el año 5787 nos encuentre renovando nuestra misión, fortaleciendo nuestros lazos y construyendo, juntos, un futuro de paz, seguridad y prosperidad para Israel y para todo el Pueblo Judío.

    Shaná Tová Umetuká.

  • A favor del juicio en ausencia

    A favor del juicio en ausencia

    El año pasado se sancionó la ley 27.784 que incorporó al sistema judicial argentino el juicio en ausencia para el juzgamiento de algunos delitos graves como los de lesa humanidad.

    Fuimos de los primeros en apoyar esta iniciativa junto a un reducido grupo de familiares de las víctimas del atentado a la sede de la AMIA-DAIA, periodistas, dirigentes comunitarios, jueces y legisladores.

    En el transcurso del año que termina hubo movimiento y novedades: se pidió la aplicación concreta del instituto en la denominada “Causa AMIA”, lo que ha sido admitido por dos instancias judiciales que se expidieron sobre su constitucionalidad dado que concilia adecuadamente el derecho de defensa y las garantías del imputado con el deber estatal de juzgar y el derecho de las víctimas a saber la verdad. El fiscal de la causa sostiene que hay prueba suficiente para lograr condenas.

    Sin considerarnos dueños de la verdad, a quienes se oponen al juicio en ausencia les decimos que no es cierto que se busque cerrar la causa; por el contrario, en el marco de un juicio oral y público podrían surgir nuevas evidencias, incluso vinculadas a la llamada “conexión local”.

    También les decimos que, en caso de que hubiera una condena, las alertas rojas y pedidos de captura a Interpol se verían reforzados.

    Por último nos preguntamos: ¿los detractores que están en contra de que se juzgue a los iraníes y libaneses imputados, qué propuesta superadora tienen después de 32 años? ¿Qué esperan que ocurra?

    No queremos “impunidad biológica”: los años pasan inexorablemente y los imputados, testigos y familiares de las víctimas se van muriendo; lo único que está detenido desde aquel 18 de julio de 1994 es la herida lacerante que no cicatriza.

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  • Shaná Tová Umetuká – Consejo Juvenil Sionista Argentino

    Shaná Tová Umetuká – Consejo Juvenil Sionista Argentino

    Querida Comunidad, Janijim, Madrijim, Bogrim y Familias de todas nuestras Tnuot Noar, a lo largo de Argentina.

    En este Rosh Hashaná, en el que nos detenemos para respirar, mirar atrás y abrazar el nuevo año que comienza, queremos hacerles llegar un abrazo inmenso desde el corazón de cada espacio educativo que conforma nuestra Red Juvenil en el país.

    El sonido del shofar que nos convoca hoy a despertar no es solo el anuncio de un año nuevo, sino un recordatorio profundo de nuestra capacidad de elegir, de transformarnos y de volver a empezar.

    En cada Peulá, en cada Majane, en cada Mifkad compartido y en cada rincón de nuestras Tnuot a lo largo de este año fuimos testigos de la fuerza vital que tiene la Juventud Judeo Sionista en Argentina.

    La Juventud, aquel motor de la continuidad, aquella chispa que mantiene encendida la llama de nuestra historia, de nuestra identidad y de nuestro futuro.

    Sabemos que los tiempos que corren nos desafían, pero es precisamente en la Tnuá donde aprendemos que la adversidad se enfrenta mejor en comunidad. El lugar donde construimos el refugio de los sueños colectivos, y sobre todo, el espacio donde la empatía, el compromiso social y el amor por nuestra Medinat Israel, se convierte en acciones reales.

    Que este nuevo año nos encuentre más unidos que nunca. Que cada manzana con miel sea el símbolo de un año dulce, pero también el del compromiso activo de tender puentes, de cuidar al otro y de seguir apostando por la Educación No Formal como herramienta de transformación social.

    Deseamos un año de salud, de paz, de reencuentros y de alegrías compartidas. Que la esperanza sea siempre nuestra brújula y que sigamos construyendo juntos el mañana que hoy soñamos.

    ¡Shaná Tová Umetuká!

    Por un año bueno, dulce y lleno de vida.

    Am Israel Jai.

  • El mensaje del Frente Sionista Liberal Herut Argentina

    El mensaje del Frente Sionista Liberal Herut Argentina

    Tishrei, el mes de Rosh Hashaná, se acerca.

    Estamos en vísperas de un nuevo año en el calendario hebreo. Ingresaremos al año 5787, un nuevo ciclo que nos invita a mirar hacia atrás, reflexionar sobre nuestros actos y renovar nuestra esperanza en el futuro.

    Con Rosh Hashaná comienzan los Aséret Yemei Teshuvá, los Diez Días de Arrepentimiento, días en los que sometemos nuestras acciones a juicio, buscamos corregir nuestros errores y elevamos nuestras plegarias con la esperanza de que, en este nuevo año, nuestros nombres sean inscriptos y sellados en el Libro de la Vida.

    Pero también es tiempo de reafirmar quiénes somos y aquello en lo que creemos. Siguiendo el legado de nuestro mentor, Zeev Vladimir Jabotinsky, quien nos enseñó: “No tenemos que disculparnos por nada. Somos un pueblo como los demás pueblos; no tenemos ninguna intención de ser mejores que el resto”.

    Desde el Frente Sionista Liberal Herut Argentina elevamos nuestros deseos más profundos de bienestar, prosperidad, fortaleza y paz para el Estado de Israel, para sus dirigentes y para todos sus habitantes.

    Extendemos especialmente nuestro reconocimiento y nuestros mejores deseos a nuestros Jaialim, dignos defensores del pueblo de Israel, que con valentía y entrega custodian su presente y su futuro.

    Que el nuevo año traiga consigo esperanza, unidad, fortaleza y paz. Que podamos seguir construyendo un Israel soberano, seguro y próspero, y una comunidad judía argentina fuerte, unida y orgullosa de sus raíces y de su identidad.

    A toda la Comunidad Judía Argentina, nuestros mejores deseos para este nuevo año.

    Shaná Tová Umetuká.

    ¡Feliz 5787!

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  • Hejalutz Lamerjav: Educación no formal Human Made

    Hejalutz Lamerjav: Educación no formal Human Made

    En las puertas del año 5787, y siguiendo esta sana costumbre de la diáspora de comenzar el año dos veces, aparece entre los pronósticos para este nuevo año la familiarización con etiquetas como “AI Free” o “Human Made”, destinadas a identificar contenidos libres de intervención de inteligencia artificial. En este contexto, y dejando para otro momento cualquier mirada optimista o pesimista sobre el futuro, existe un grupo grande de jóvenes que decide semana a semana recuperar el valor de aquello que no puede automatizarse: el vínculo, la presencia, la creatividad, la capacidad de improvisar, y también la posibilidad de equivocarse, de aprender del error y de volver a intentarlo.

    A principios de julio, cerca de 300 jóvenes participaron del Campamento de Invierno de Hejalutz Lamerjav en la zona de Pilar. Algunos de ellos, por decisión propia y de sus familias, decidieron dejar el teléfono celular en sus casas. No fue una consigna institucional ni un rechazo a la tecnología, fue una experiencia espontánea. Sus conclusiones fueron contundentes: sin teléfono, la habían pasado mucho mejor.

    La anécdota expresa algo central de nuestro modelo educativo. La educación no formal crea espacios en los que mirar, escuchar, interpretar al otro y construir experiencias colectivas ocupa el centro. Pero no formal no es sinónimo de informal. Detrás de cada peulá, cada campamento y cada decisión existe un trabajo coordinado de los madrijim y la mazkirut, acompañado por una red de shlijim y profesionales que brinda formación, herramientas, apoyo y contención. Una estructura que no reemplaza la autogestión juvenil, la fortalece.

    Los madrijim de Hejalutz Lamerjav trabajan cada día con esas capacidades que nos hacen profundamente humanos: empatía, intuición, liderazgo, y por sobre todas las cosas, actitud para transformar el mundo.

  • Proyectar el futuro con confianza

    Proyectar el futuro con confianza

    Cada Rosh Hashaná nos encuentra en un punto de balance y de renovación. Es un tiempo que invita a mirar hacia atrás con gratitud y hacia adelante con responsabilidad, sabiendo que lo que hacemos cada día tiene impacto en la vida de muchas personas.

    Son múltiples las dimensiones que atraviesa la vida comunitaria. La educación, el empleo, la asistencia social, la cultura, la memoria y el acompañamiento forman parte de una trama de trabajo sostenido que sólo es posible gracias al compromiso de muchas personas, que desde distintos roles aportan su esfuerzo cotidiano.

    Detrás de cada tarea hay personas que escuchan, contienen, gestionan y buscan soluciones en contextos muchas veces complejos. Esa labor, que a veces no se ve, es la que permite que las cosas ocurran y que las respuestas lleguen a tiempo.

    Rosh Hashaná también nos recuerda que la continuidad no es automática: se construye con esfuerzo, con organización y con la decisión de sostener lo colectivo incluso en tiempos de incertidumbre.

    Los desafíos que tenemos por delante nos encuentran con la certeza de que existe una base sólida, construida a lo largo del tiempo, que permite proyectar el futuro con confianza. Nuestro compromiso es seguir fortaleciendo esa red de vínculos, ampliando oportunidades y estando cerca de quienes más lo necesitan.

    Deseo que este año que comienza nos traiga salud, paz y bienestar. Y que podamos seguir trabajando juntos, con responsabilidad y esperanza, para que lo que construimos cada día siga creciendo y se sostenga en el tiempo.

    Shaná Tová Umetuká.

  • Rosh Hashaná, el comienzo de una responsabilidad

    Rosh Hashaná, el comienzo de una responsabilidad

    Con frecuencia se traduce Rosh Hashaná como el Año Nuevo judío. Sin embargo, la festividad trasciende el cambio de calendario para convertirse en una invitación a revisar el sentido mismo de nuestra existencia.

    Rosh Hashaná recuerda que el ser humano ocupa un lugar singular en la creación. Esa singularidad constituye un privilegio y una responsabilidad. Vivir implica asumir el compromiso de cuidar el mundo que habitamos y de responder con propósito y responsabilidad por la vida de quienes nos rodean. El comienzo del año, lejos de celebrar únicamente el paso del tiempo, homenajea la posibilidad siempre abierta de comenzar de nuevo.

    En ese contexto adquiere un significado especial el sonido del shofar. Su voz áspera y primitiva irrumpe para quebrar la rutina y despertar del letargo. No convoca al miedo, sino a la lucidez. Es un llamado a salir del encierro del egoísmo, a recuperar la capacidad de examinar nuestras acciones y a reconocer aquello que necesita ser transformado.

    Por eso los días que separan Rosh Hashaná de Iom Kipur constituyen un itinerario espiritual. Son jornadas de introspección en las que la tradición invita a revisar los vínculos, pedir perdón, reparar lo dañado y reconstruir el equilibrio entre la persona, los demás y Dios. El juicio del que hablan estos días nos da la posibilidad de mirarnos con honestidad para abrir espacio a una subsistencia más íntegra.

    La creación del ser humano interpela a toda la humanidad y recuerda que el cuidado del prójimo y de la naturaleza constituye un compromiso universal. Del mismo modo, la esperanza que inaugura el nuevo año es una realidad que nos convoca a ser activos. Esperar significa prepararse para actuar, sostener la confianza sin renunciar a ese compromiso.

    Cada Rosh Hashaná propone, entonces, una pregunta sencilla y exigente a la vez. ¿Qué clase de personas queremos ser cuando el sonido del shofar deje de escucharse y comience, otra vez, el quehacer cotidiano? Tal vez esa sea la verdadera celebración del nuevo año: descubrir que el tiempo no muda por sí solo. Cambiamos nosotros cuando aceptamos la responsabilidad de convertir cada inicio en una oportunidad para hacer de nuestro entorno y del mundo un lugar más humano.

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  • Iamim Noraim en el Centenario: legado y compromiso

    Iamim Noraim en el Centenario: legado y compromiso

    Se acercan los Iamim Noraim, ese momento único y esperado del año en el que aflojamos el ritmo para hacer nuestro propio balance y reencontrarnos en lo que nos une de verdad. Para nuestra tradición, este tiempo de balance espiritual es un ejercicio íntimo pero también colectivo. Nos invita a repensarnos, a reparar lo dañado y a renovar nuestro compromiso con el futuro.

    Para quienes formamos parte de Hebraica, este espacio dentro del tiempo tiene este año un significado especial, más profundo y emocionante: lo atravesamos transitando con orgullo el Centenario de nuestra querida institución.

    Cuando en los próximos días el sonido del Shofar nos convoque y nos vuelva a cautivar, su eco no solo despertará nuestra conciencia individual. Este año, ese sonido nos traerá el murmullo y la fuerza de un siglo entero de historia. Va a sonar por los jóvenes visionarios que en 1926 se animaron a soñar una Hebraica que uniera la cultura, el deporte y la identidad; va a sonar por las generaciones que levantaron las paredes de Sarmiento en el Once, y por aquellos que plantaron los árboles bajo los cuales hoy corren nuestros hijos y nietos en Pilar. Nos va a recordar que somos la prueba viva de su memoria: un eslabón firme en esta historia compartida gracias a ellos, que se animaron a soñar.

    En Hebraica, el concepto de Ledor Vador (de generación en generación) no es una frase retórica; es una realidad que se respira en cada rincón de nuestras sedes. Lo vemos en la transmisión de valores de nuestros madrijim, en el abrazo de las familias y en la continuidad de nuestra vida comunitaria. Por eso, el balance de este año trasciende lo personal: conecta de manera perfecta con el balance de nuestro primer siglo de vida. Nos convoca a mirar hacia atrás con profunda gratitud por el legado recibido, pero fundamentalmente nos desafía a mirar hacia adelante.

    Al iniciar este Segundo Siglo de Hebraica, el desafío que tenemos por delante como dirigentes y como comunidad es inmenso y muy motivador. No se trata simplemente de custodiar con nostalgia lo hecho en el pasado, sino de tener la audacia de seguir construyendo instituciones modernas, dinámicas, sustentables y vibrantes, capaces de abrazar y contener a las nuevas generaciones que hoy crían a sus hijos en un mundo complejo y desafiante. El futuro no es ese lugar que esperamos

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  • Construir comunidad, una responsabilidad compartida

    Construir comunidad, una responsabilidad compartida

    Cada Rosh Hashaná nos invita a detenernos por un instante, mirar el camino recorrido y reflexionar sobre el futuro que queremos construir. Es un momento especial para hacer un balance del año que termina, agradecer por lo vivido y asumir, con esperanza, los desafíos que tenemos por delante.
    Nuestra tradición nos impulsa a comenzar un nuevo ciclo con la convicción de que siempre es posible mejorar. También nos recuerda la importancia de los valores que han sostenido a nuestro pueblo a lo largo de generaciones: la solidaridad, la responsabilidad mutua, el respeto por el otro y la transmisión de nuestra identidad.
    Vivimos tiempos complejos, tanto para nuestras instituciones como para nuestras comunidades. Frente a esos desafíos, estoy convencido de que la mejor respuesta es seguir fortaleciendo los vínculos que nos unen. La vida comunitaria se construye todos los días, a través de la participación, el compromiso y la capacidad de encontrarnos aún cuando pensamos distinto.
    Desde AMIA trabajamos cada día con ese propósito: generar espacios de encuentro, acompañar a quienes más lo necesitan, promover la educación judía y fortalecer el sentido de pertenencia que nos conecta con nuestra historia. Lo hacemos con la certeza de que una comunidad crece cuando cada persona encuentra un lugar para involucrarse, aportar y sentirse parte.
    Al comenzar este nuevo año deseo que renovemos nuestro compromiso con esos valores y que sigamos construyendo juntos una comunidad cada vez más unida y solidaria.
    Que el año que comienza traiga salud, paz, bienestar y bendiciones para cada familia. Que podamos transitarlo con esperanza, fortaleciendo los lazos que nos unen y mirando el futuro con confianza.

    Shaná Tová Umetuká.

    AMIA
  • Rosh Hashaná 5787

    Rosh Hashaná 5787

    En la próxima celebración de Rosh Hashaná cumpliremos 5787 años de existencia como pueblo de Israel, que para nosotros fue cuando se creó el mundo.

    Somos el comienzo de la conciencia de tener una tierra, una pertenencia, un solo Dios. Todos los años celebramos y recordamos. El costo de vidas judías ha sido enorme ante las conquistas, las persecuciones, las matanzas y las religiones.

    Somos el 0,2% de la población mundial, alrededor de 15,8 millones ante 8000 millones. Si no fuera verdad me reiría, pero en realidad me angustia saber que ante los genocidios padecidos, lo que más ha molestado a nuestros detractores es la inclaudicable fe judía y la fuerza de volver a empezar. Con esa antigüedad existencial podríamos haber sido una alta proporción poblacional y, siendo tan poco, somos judíos luchadores desde las actividades individuales y colectivas y en la lucha para defendernos desde la palabra a las armas.

    Desde 1948 tenemos un estado con fronteras por aceptación internacional y las ganadas o avanzadas por las continuas guerras contra la existencia del Estado de Israel creado por aprobación internacional y rechazo árabe a la partición de Palestina en dos estados.

    De ahí en más la beligerancia reemplazó a la mesa de negociaciones por la paz. Pero antes del conflicto árabe-israelí, y sumado a éste el mito, que quiere decir historia o creencia falsa que se cuenta como verdad, sobre los judíos, las acusaciones fueron infinitas como si el judío fuese una maldición que perjudica y contamina a la sociedad.

    La herencia de esa acusación sigue vigente ya que todo lo que sucede se debe a que somos genocidas y al sionismo capitalista.

    Vamos a celebrar un nuevo Rosh Hashaná no tan metuká como siempre porque estamos viviendo un plan antisemita que se nos ataca por ser judíos, por tener un estado, por tener un ejército, por tener una comunidad, por ser libres y mucho más.

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