EL MENSAJE DE LA PRESIDENTA DE LIMUD BA

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La convivencia no es una declaración. Es un hecho.

Un hecho que construimos cada vez que generamos un espacio donde distintas voces pueden encontrarse sin necesidad de parecerse.

Dentro del judaísmo convivimos con miradas, prácticas, historias y formas de pertenencia muy diversas: cultura, tradición, historia, espiritualidad, identidad o experiencia familiar. Esa diversidad no debilita nuestra comunidad. La vuelve más rica, más compleja y también más desafiante.

Desde Limud hemos construido una plataforma de cultura judía para crear espacios donde todas esas voces puedan tener lugar, encontrarse y producir algo nuevo a través de propuestas masivas, abiertas y convocantes, capaces de reunir a miles de personas alrededor de la cultura judía.

Rosh Hashaná Urbano es una de las expresiones más visibles de esa convicción. Una celebración que ocupa el espacio público, donde cada conversación, cada experiencia, cada exposición, cada olor, sabor y color forman parte del verdadero valor de nuestra cultura y de la continuidad judía.

Buenos Aires tiene el privilegio de ser una de las pocas ciudades del mundo donde podemos celebrar públicamente nuestra identidad judía. Y debemos vivirlo con orgullo.

Todo esto permite construir comunidad hoy pero, sobre todo, generar las condiciones para que haya comunidad mañana.

Al comenzar 5787, el desafío es todavía mayor. En un tiempo de fragmentación y posiciones cada vez más rígidas, y en un mundo en el que tenemos el privilegio de celebrar nuestro judaísmo urbano, de a pie, necesitamos poner en valor los espacios capaces de reunir nuestras diferencias sin borrarlas.

Al comenzar 5787, deseo que podamos construir una comunidad menos preocupada por definir quién pertenece y más comprometida con generar razones para querer pertenecer.

Quizás allí esté una de las claves para construir futuro juntos.

Shaná Tová Umetuká.