Este Rosh Hashaná, el sonido del Shofar debe resonar como un grito que atraviese fronteras: un llamado a la acción, a la unidad y a no aceptar un mundo donde el secuestro y el terror sean tolerados. Que el año que comienza sea un año de justicia, de paz verdadera y de reencuentros. Que podamos ver pronto a nuestros 50 hermanos volver a casa, y que la vida, la libertad y la verdad prevalezcan.

