Categoría: Edición 2025

  • El mensaje del Representante de la Agencia Judía y la OSM para Argentina y el Cono Sur

    El mensaje del Representante de la Agencia Judía y la OSM para Argentina y el Cono Sur

    Estamos en tiempos muy especiales y desafiantes, acercándonos a Rosh Hashaná y a los Yamim Noraim, los solemne días de Reflexión. Esta es una oportunidad que recibimos cada año para examinarnos como individuos, como comunidad, y para preguntarnos: ¿cómo podemos ser mejores? Así, de una manera tan simple y sencilla.

    Como individuos, debemos mantener nuestros valores humanos, judíos y sionistas. Como comunidad, debemos facilitar y mantener la continuidad judía, formando parte de un solo pueblo, fortaleciendo la conexión y estrechando los lazos espirituales y físicos con el Estado de Israel, con la Tierra de Israel y con el pueblo de Israel.

    Muchos de nosotros hablamos este lenguaje y usamos la misma terminología, pero ¿es así como actuamos a diario? A la hora de la verdad, lamentablemente, la realidad es que a menudo uno no cede en su posición personal por el bien común, pensando que la unión solo se logra cuando los demás se unen a uno.

    En estos días tan especiales tenemos la oportunidad de arrepentirnos verdaderamente de los errores que cometimos, tanto intencional como no intencionalmente. Podemos recuperarnos de nuestras faltas, renovar los lazos y puentes que hemos roto, y renunciar a un poco de lo nuestro para ganar mucho más para todos.

    Esto siempre es cierto, pero cobra una relevancia aún mayor cuando ya casi cerramos dos años de una guerra que comenzó con la terrible tragedia del 7 de octubre de 2023: el asesinato de nuestros hermanos y hermanas, niños, mujeres, jóvenes, padres, adultos y soldados (es importante que recordemos esto todos los días). Aún hay 48 secuestrados que oramos que los liberen hoy.

    La guerra continúa hasta el día de hoy, con soldados que dan su vida en defensa de la patria y del pueblo, dondequiera que esté.

    Páginas: 1 2

  • Shaná Tová u-metuká

    Shaná Tová u-metuká

    Estimados amigos y colegas:

    En estas Altas Fiestas, deseo enviarles un fraternal saludo desde la Cámara de Comercio Argentino-Israelí (CCAI), institución que tengo el honor de presidir. Es una oportunidad para detenernos, reflexionar y, al mismo tiempo, proyectar un futuro de renovación.

    Nuestro propósito desde la CCAI, hoy más vigente que nunca, es ser un verdadero puente entre los pueblos de Argentina e Israel, no solo fomentando intercambios comerciales, sino también enriqueciendo los lazos científicos, tecnológicos y culturales que nos fortalecen mutuamente.

    Este año, nuevamente, las Altas Fiestas están profundamente marcadas por el recuerdo vivo y doloroso de la masacre del 7 de octubre, y por el incesante clamor por la liberación de los rehenes que aún permanecen en cautiverio, víctimas de una pesadilla sin precedentes.

    La resiliencia es la gran enseñanza de este tiempo: Israel continúa aportando valor a la humanidad con ciencia y tecnología que ofrecen soluciones globales. En Argentina, este año celebramos la 10ª edición de los Israel Innovation Awards, reafirmando nuestra convicción de sostener en el tiempo un espacio de innovación conjunta que supera adversidades, une ecosistemas y proyecta desarrollo para ambos países y para el bienestar de nuestras sociedades.

    Deseo que estas fechas nos inspiren a seguir construyendo caminos comunes, guiados por la superación, la cooperación y la esperanza. Que el nuevo año nos encuentre trabajando juntos para traer paz, prosperidad y más puentes entre la Argentina e Israel.

    Con afecto y gratitud,

  • Reflexión de Rosh Hashaná – 5786

    Reflexión de Rosh Hashaná – 5786

    Al acercarse Rosh Hashaná volvemos a entrar en un tiempo de introspección, balance y renovación. Es un momento para detenernos, mirar hacia adentro y preguntarnos quiénes somos, hacia dónde vamos y qué estamos dispuestos a defender.

    Este año, nuestras plegarias y pensamientos no pueden separarse del dolor persistente por los 50 hermanos y hermanas que aún permanecen secuestrados en Gaza. Sus rostros, sus nombres y sus historias son heridas abiertas en el corazón de nuestro pueblo. La mirada del joven en esta imagen nos recuerda justamente eso: la dignidad y la firmeza de un pueblo que, incluso en medio de la multitud, no se resigna al silencio ni a la indiferencia.

    La Torá nos ordena: “Ubaharta Bajaim” —y elegirás la vida—. Esa elección no es pasiva. Nos llama a vivir con propósito, a no resignarnos ante la injusticia y a comprometernos con la dignidad y la libertad como valores irrenunciables. Hoy, elegir la vida significa no olvidar a quienes han sido arrebatados de la suya, y no descansar hasta que vuelvan a casa.

    Frente a la adversidad, nuestra tradición nos enseña a ser resilientes, a levantarnos una y otra vez, a no rendirnos jamás. La historia del pueblo judío es la historia de una esperanza que sobrevive a cualquier oscuridad.

    Y esa esperanza se expresa también en el Estado de Israel, en su capacidad de defenderse, de reinventarse y de triunfar aún cuando muchos lo quisieran ver derrotado. La victoria de Israel no es solo militar: es la victoria de la vida sobre la muerte, de la luz sobre la oscuridad, de un pueblo que eligió reconstruirse en su tierra y que seguirá haciéndolo con dignidad, justicia y fe. Cada paso que Israel da hacia adelante es un recordatorio de que no podrán doblegarnos ni arrancarnos nuestro derecho a existir en paz y seguridad.

    Mientras nos reunimos con nuestras familias para recibir el año nuevo, habrá sillas vacías que nos recordarán que no estamos completos. No olvidemos mencionar sus nombres en nuestras plegarias. No dejemos que el paso del tiempo adormezca nuestra urgencia. Así como con vida se los llevaron, con vida los queremos de regreso.

    Páginas: 1 2

  • Rosh Hashaná 5786 – Un año de verdad y compromiso

    Rosh Hashaná 5786 – Un año de verdad y compromiso

    Este Rosh Hashaná llega con el peso imborrable del 7 de octubre, fecha en la que el terrorismo mostró al mundo su rostro más inhumano. No fue un hecho aislado, sino parte de un viejo odio que hoy busca copar la opinión pública mundial con un relato distorsionado, intentando convertirlo en un discurso aceptable contra Israel y el pueblo judío.

    Como comunidad, tenemos la responsabilidad de amplificar un mensaje claro e irrenunciable: el derecho de Israel a existir, vivir y prosperar en paz. Este derecho no es negociable ni depende de narrativas ajenas; es parte de nuestra historia, de nuestra identidad y de la justicia más elemental.

    El año que comienza nos impone un desafío inmenso: quebrar el relato antisemita que, disfrazado de discurso político, busca legitimar el odio. Para lograrlo, la educación será siempre nuestra herramienta más poderosa.

    Educar para conocer, para comprender, para derribar prejuicios y construir puentes.

    La formación de líderes jóvenes es parte esencial de este camino. Son ellos quienes llevarán nuestra voz, nuestros valores y nuestra memoria hacia el futuro, multiplicando el mensaje en cada espacio donde el antisemitismo intente hacerse oír.

    Y no hay futuro sin justicia: por eso, impulsamos con decisión el juicio en ausencia, herramienta que permitirá avanzar en el esclarecimiento de los atentados a la Embajada de Israel y a la AMIA, para que la impunidad no sea nunca una opción.

    En este año en que la DAIA cumple 90 años, reafirmamos que seguiremos trabajando por el tikún olam —la reparación del mundo— con la misma pasión y compromiso que nos han guiado desde el primer día.

    Rosh Hashaná es también un tiempo de introspección y esperanza. De recordar que, incluso en la oscuridad más profunda, la luz puede encenderse si nos mantenemos unidos, firmes y comprometidos con la verdad.

    Que este nuevo año nos encuentre trabajando juntos por un mundo en el que el pueblo judío viva libre de odio, en el que Israel sea reconocido y respetado, y en el que la educación abra caminos de paz y entendimiento.

    Shaná Tová Umetuká.
    Que sea un año de vida, justicia y verdad.

  • Unión y sentido de comunidad para enfrentar los desafíos del presente

    Unión y sentido de comunidad para enfrentar los desafíos del presente

    Con la llegada de Rosh Hashaná y Iom Kipur, ingresamos en un período sagrado del calendario hebreo. Los Iamim Noraim nos convocan, como cada año, a una profunda reflexión ética y espiritual.

    Es un tiempo propicio para reconocer nuestras faltas, pedir perdón por el daño causado, reparar cuando sea posible, y asumir el compromiso de actuar con mayor integridad en el futuro.

    El estado de ánimo de estas fechas combina balance y esperanza: gratitud por lo vivido, responsabilidad en el presente y aspiraciones de superación para construir un tiempo mejor.

    Este año, nuevamente, las Altas Fiestas están profundamente marcadas por el recuerdo vivo y doloroso de la masacre del 7 de octubre, y por el incesante clamor por la liberación de los rehenes que aún permanecen en cautiverio, víctimas de una pesadilla sin precedentes.

    Como pueblo, estamos enfrentando desafíos cruciales. Frente al antisemitismo creciente, que se manifiesta en múltiples formas, la unión es indispensable para sostenernos, defender nuestros valores y preservar nuestras tradiciones.

    Es un tiempo en el que cada uno, desde su propio lugar, debe fortalecer su compromiso activo y ser protagonista, ayudando a quienes más lo necesitan y revitalizando el sentido de comunidad.

    Que este nuevo año nos acerque a la paz que tanto anhelamos, y nos encuentre firmes en nuestros principios y con renovada determinación para construir, entre todos, un futuro más justo y seguro.

    Shaná Tová Umetuká. Gmar Jatimá Tová.

  • Más judío que nunca

    Más judío que nunca

    Hace poco, en una entrevista me preguntaron si mi relación con Israel y el judaísmo había cambiado luego de ser el primer periodista argentino en cubrir la guerra que desató el grupo terrorista Hamás. 

    Pedí viajar de inmediato para cubrir lo que ocurría para Radio Mitre y LN +. 

    Mi corazón judío y mi olfato periodístico detectaron que no se trataba de un ataque más de los miles y miles que Israel soporta todo el tiempo. Habían invadido el territorio israelí para cometer crímenes de guerra, violaciones, mutilaciones e incineraciones. Fue el día en que asesinaron a la mayor cantidad de judíos desde el Holocausto de Adolf Hitler.

    Pude ver y llorar en carne propia por semejante masacre. Eso terminó de convencerme de que la defensa del Estado de Israel es lo único que nos puede dar cierta seguridad en medio de este tsunami mundial de antisemitismo. 

    Mi vida cambió. Mis prioridades profesionales, también.

    Por eso hice el documental “Bibas, asesinados por ser judíos”. Para eternizar la memoria de esa familia tan argentina como israelí, y para combatir la mentira, el terrorismo de todo signo y el odio hacia los judíos.

    Yo no era un judío practicante. Hice el Bar Mitzvá solo para darle una alegría a mis viejos. Iba al shill en el Centro Unión Israelita de Córdoba solamente en Iom Kipur, Rosh Hashaná o para algún casamiento. 

    Empecé a hacerme mucho más judío con los brutales atentados a la embajada de Israel y a la AMIA. Incluso llegué a estudiar la posibilidad de utilizar mi verdadero apellido que es “Lewkowicz” para que nadie dudara de qué lado estaba. Amigos como Jorge Lanata me convencieron de que no tirara por la borda cierto nivel de conocimiento y popularidad que había cosechado como Leuco. 

    Me aconsejaron que me dedicara a estudiar y aportar a la defensa de Israel, de la democracia, de los derechos humanos y la libertad y a poner en valor la tradición de nuestro pueblo.

    Y eso traté de hacer. El asesinato del fiscal Alberto Nisman me confirmó que estaba en el camino profesional correcto. Y el pogrom y la cacería de judíos que comenzó el 7 de octubre de 2023, me hicieron más judío que nunca. 

  • La batalla de la comunicación

    La batalla de la comunicación

    Sin lugar a dudas que los tiempos que está viviendo Israel en particular, y el pueblo judío de la diáspora en general, son los más difíciles desde el Holocausto para acá.

    Es evidente que el mundo antisemita estaba esperando su “oportunidad”. El demostrar que Israel “es el victimario” (genocida, asesino y demás) y el grupo terrorista Hamás “son los muchachos de la resistencia que se reunieron con piedras y tornillos” para defenderse del atacante.

    Y acá es donde aparece la prensa. En los tiempos de las redes sociales y la foto de tapa, Israel no debe perder la guerra mediática.

    Es indudable que la comunicación en todos los aspectos no está alcanzando. Israel tiene que trabajar sobre eso. No alcanza con la “buena voluntad” de influencers con muchos seguidores, aunque de por sí es fabuloso el trabajo de muchos de ellos.

    Israel debe trabajar y librar la batalla de la comunicación en todos los sectores. Debe difundir y explicar lo que está sucediendo y no dejar que la narrativa terrorista predomine en la tapa de los medios más importantes del mundo y en las redes sociales. Debe lograr que la foto que salga sea la verdadera y no las fakes que nos cansamos de ver este año.

    Tampoco alcanzan solamente los repudios y los comunicados de las organizaciones judías del mundo.

    Ni el enojo con la ONU o la CPI de manera aislada sin una narrativa concreta, concisa y consistente que avale el repudio. 

    Muchas veces me pregunto si la Hasbará no la estamos haciendo siempre para los mismos que quieren escuchar lo que les queremos decir. Los algoritmos de las redes así lo indican muchas veces.

    Somos muchos los que informamos lo que realmente pasa en Israel, pero debemos ser cada vez más. Judíos y no judíos.

    Gaza y Hamás pasaron a ser el símbolo de la resistencia, ya que las víctimas de Ucrania, Yemen y Siria, por ejemplo, parecieran no interesar en absoluto. Es evidente que hay un gran trabajo mediático reforzado por el odio a Israel y a Estados

    Páginas: 1 2