Alberto Indij
Javier Indij
Abogados
El año pasado se sancionó la ley 27.784 que incorporó al sistema judicial argentino el juicio en ausencia para el juzgamiento de algunos delitos graves como los de lesa humanidad.
Fuimos de los primeros en apoyar esta iniciativa junto a un reducido grupo de familiares de las víctimas del atentado a la sede de la AMIA-DAIA, periodistas, dirigentes comunitarios, jueces y legisladores.
En el transcurso del año que termina hubo movimiento y novedades: se pidió la aplicación concreta del instituto en la denominada “Causa AMIA”, lo que ha sido admitido por dos instancias judiciales que se expidieron sobre su constitucionalidad dado que concilia adecuadamente el derecho de defensa y las garantías del imputado con el deber estatal de juzgar y el derecho de las víctimas a saber la verdad. El fiscal de la causa sostiene que hay prueba suficiente para lograr condenas.
Sin considerarnos dueños de la verdad, a quienes se oponen al juicio en ausencia les decimos que no es cierto que se busque cerrar la causa; por el contrario, en el marco de un juicio oral y público podrían surgir nuevas evidencias, incluso vinculadas a la llamada “conexión local”.
También les decimos que, en caso de que hubiera una condena, las alertas rojas y pedidos de captura a Interpol se verían reforzados.
Por último nos preguntamos: ¿los detractores que están en contra de que se juzgue a los iraníes y libaneses imputados, qué propuesta superadora tienen después de 32 años? ¿Qué esperan que ocurra?
No queremos “impunidad biológica”: los años pasan inexorablemente y los imputados, testigos y familiares de las víctimas se van muriendo; lo único que está detenido desde aquel 18 de julio de 1994 es la herida lacerante que no cicatriza.
Creemos que el juzgamiento en ausencia de los sindicados por la Justicia argentina como autores intelectuales del más cruento atentado terrorista que registra el país en su historia es la única vía plausible para intentar obtener Justicia y terminar de una vez por todas con la impunidad rampante.
Shaná Tová umetuká.

