Hace poco, en una entrevista me preguntaron si mi relación con Israel y el judaísmo había cambiado luego de ser el primer periodista argentino en cubrir la guerra que desató el grupo terrorista Hamás.
Pedí viajar de inmediato para cubrir lo que ocurría para Radio Mitre y LN +.
Mi corazón judío y mi olfato periodístico detectaron que no se trataba de un ataque más de los miles y miles que Israel soporta todo el tiempo. Habían invadido el territorio israelí para cometer crímenes de guerra, violaciones, mutilaciones e incineraciones. Fue el día en que asesinaron a la mayor cantidad de judíos desde el Holocausto de Adolf Hitler.
Pude ver y llorar en carne propia por semejante masacre. Eso terminó de convencerme de que la defensa del Estado de Israel es lo único que nos puede dar cierta seguridad en medio de este tsunami mundial de antisemitismo.
Mi vida cambió. Mis prioridades profesionales, también.
Por eso hice el documental “Bibas, asesinados por ser judíos”. Para eternizar la memoria de esa familia tan argentina como israelí, y para combatir la mentira, el terrorismo de todo signo y el odio hacia los judíos.
Yo no era un judío practicante. Hice el Bar Mitzvá solo para darle una alegría a mis viejos. Iba al shill en el Centro Unión Israelita de Córdoba solamente en Iom Kipur, Rosh Hashaná o para algún casamiento.
Empecé a hacerme mucho más judío con los brutales atentados a la embajada de Israel y a la AMIA. Incluso llegué a estudiar la posibilidad de utilizar mi verdadero apellido que es “Lewkowicz” para que nadie dudara de qué lado estaba. Amigos como Jorge Lanata me convencieron de que no tirara por la borda cierto nivel de conocimiento y popularidad que había cosechado como Leuco.
Me aconsejaron que me dedicara a estudiar y aportar a la defensa de Israel, de la democracia, de los derechos humanos y la libertad y a poner en valor la tradición de nuestro pueblo.
Y eso traté de hacer. El asesinato del fiscal Alberto Nisman me confirmó que estaba en el camino profesional correcto. Y el pogrom y la cacería de judíos que comenzó el 7 de octubre de 2023, me hicieron más judío que nunca.

