Una campaña muy orquestada y millonaria para potenciar a los ignorantes de que somos asesinos de palestinos y que sufren por nuestra culpa. A esa culpa se suma el antisemitismo acunado en hogares, la educación, la religión, la calle y las ideologías políticas. ¡Entonces qué mejor que el chivo emisario de siempre!

El sufrimiento judío no existe, lo vivimos el 7 de octubre con el ataque de Hamás…por eso cada año a partir del 2023 no alcanzan las lágrimas para llorar a los más de 1200 asesinados que ellos nunca más podrán celebrarlo.

A partir de esa nefasta fecha ningún judío volvió a ser el mismo y la sombra del odio nos volvió a acechar. Las vallas a partir de los atentados no se han derribado y seguimos custodiados como ninguna otra comunidad, tratando de seguir una vida aparentemente normal.

Somos el 0,02 % de la población mundial y encenderemos velas como un resplandor para iluminar la ceguera universal.

¡Shaná Tová lambrot hakol!