Por Raúl Woscoff y Javier Indij
7 de octubre “No podemos permitirnos ser víctimas, debemos tomar el control de nuestra propia vida” (Theodor Herzl). Lamentablemente, el pueblo judío ha tenido que incorporar a su calendario el trágico acontecimiento ocurrido el 7 de octubre de 2023. Ese fatídico día Israel sufrió el golpe más doloroso de sus 75 años de existencia. La […]
“No podemos permitirnos ser víctimas, debemos tomar el control de nuestra propia vida” (Theodor Herzl). Lamentablemente, el pueblo judío ha tenido que incorporar a su calendario el trágico acontecimiento ocurrido el 7 de octubre de 2023.
Ese fatídico día Israel sufrió el golpe más doloroso de sus 75 años de existencia. La mayor cantidad de judíos asesinados en un solo día desde la Shoá.
El mal mutó una vez más y ofreció la visión siniestra de la muerte y la destrucción.
Su recordación nos determina a defender el valor de la vida.
Interpelados por el dolor nos preguntamos qué actitud debemos tomar frente a los hechos ocurridos y ante el comienzo de un nuevo ciclo de inusitados y virulentos ataques antisemitas en varios países de Europa y en los Estados Unidos.
Más allá de la inmediata solidaridad con el Estado de Israel, consideramos que a todo judío comprometido le cabe una tarea en la restauración de la dignidad judía avasallada.
Debemos desarticular las falaces afirmaciones que critican al Estado de Israel negando su inclaudicable derecho a la autodefensa y a repeler militarmente la agresión.
Asimismo reafirmamos que el discurso político tiene un orden ético que construye el respeto mutuo entre quienes disienten. Y en el caso concreto, frente a los interlocutores políticos, se impone exigirles la condena explícita de la masacre del 7 de octubre.
No hay lugar para eufemismos ni falsas equivalencias que profundizan la indignación. No admitimos la negación ni la relativización ni la pretendida justificación de los hechos ni la banalización o comparación de la tragedia.
Nuevamente el juramento cívico del “Nunca más” nos impone el activismo y el compromiso.